El sostenido crecimiento de la producción nacional de alimentos agropecuarios no es producto del azar. Detrás de los récords de ventas que se repiten año tras año existe una combinación de factores que permite que los productos peruanos accedan a mercados cada vez más exigentes en materia sanitaria y fitosanitaria.
Según el ingeniero agrónomo Jorge Llontop Llaque, profesor de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, este avance responde principalmente a la incorporación de tecnología, la aplicación de buenas prácticas agrícolas y al papel clave que cumplen los plaguicidas en la protección eficiente de los cultivos frente al ataque de plagas, evitando pérdidas que afectarían la seguridad alimentaria y la sostenibilidad económica del sector agrario.
Solo en 2025, el sector agropecuario peruano mostró un desempeño destacado, con un crecimiento de 12,10 % en septiembre, impulsado principalmente por el subsector agrícola, que aumentó 18,44 % debido a mayores volúmenes de producción de cultivos como aceituna, palta, trigo, frijol grano seco, cebolla, café y caña de azúcar, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
En el mismo año, las agroexportaciones peruanas superaron los $12,8 mil millones, impulsadas por productos como uvas, arándanos, paltas, cítricos y mangos, con la Unión Europea entre sus principales mercados, de acuerdo con la Asociación de Exportadores (ADEX). Para el especialista, este crecimiento también responde a que los plaguicidas y otros insumos agrarios han estado a la altura de las exigencias productivas y regulatorias, permitiendo al Perú consolidarse como un proveedor confiable de alimentos.
Llontop Llaque subraya que los plaguicidas son herramientas indispensables para la agricultura moderna, siempre que se utilicen de manera responsable y dentro del marco legal. En ese sentido, destaca que las regulaciones sanitarias cumplen un rol clave en la protección de la salud y del ambiente.
“El verdadero desafío del sector no pasa por prescindir de los plaguicidas, sino por asegurar su uso correcto, con insumos seguros y debidamente autorizados. En este proceso, la labor del Senasa en la supervisión y el acompañamiento técnico es fundamental para evitar observaciones en los mercados de destino y preservar la competitividad internacional de los productos peruanos”, sostiene.
El especialista añade que la contribución del sector agroquímico ha sido determinante no solo para el crecimiento de la agroindustria, sino también para la generación de empleo, el posicionamiento internacional del Perú y el dinamismo de la economía nacional.
“Los plaguicidas no son perjudiciales por sí mismos; el problema surge cuando se utilizan de manera inadecuada, una situación más frecuente en la pequeña agricultura, donde además circulan productos informales que ingresan ilegalmente al país, incrementando los riesgos para la salud y la inocuidad de los alimentos. En contraste, la agroindustria opera bajo estrictos controles y exigentes normas de inocuidad establecidas por los mercados internacionales”, concluye.
