Por: Robinson León Trinidad (robi.leon@agroperu.pe)
A 3.859 metros sobre el nivel del mar, en la provincia de Azángaro, región Puno, una empresa familiar ha encontrado la manera de combinar tradición, innovación y desarrollo local. Negociaciones Alimentarias Nutridelicious SAC, liderada por la familia Huayta Larico, lleva ocho años apostando por la revalorización de la carne de alpaca, un alimento ancestral que, aunque poco conocido en el mercado, posee un enorme potencial nutricional y económico.
Un sueño familiar
La Srta. Madyleyne Huayta Larico, gerente de ventas y bachiller en Ingeniería Industrial por la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, relata que el sueño e idea de este emprendimiento comenzó con su padre, Román Huayta Ramos. Su visión no se limitaba a mantener las tradiciones; buscaba también rescatar el valor de la carne de alpaca como una alternativa saludable frente a otras carnes rojas. Con altos niveles de proteína (23.3 % frente a 19.4 % de la carne de cerdo) y un bajo contenido de grasa (2.1 %), según el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo del Sur, la carne de alpaca, considerada como un alimento saludable aún no ha alcanzado su merecido reconocimiento.

Qali Warma, su principal mercado
Por lo mismo, un día el patriarca de los Huayta Larico, se propuso invertir en una planta de procesamiento de carne de alpaca. Actualmente, Nutridelicious procesa cerca de una tonelada de charqui del noble camélido al mes por la baja capacidad de la cadena de suministro. Sin embargo, en épocas de saca ganadera produce hasta cuatro toneladas de charqui al mes. “El proceso de producción dura aproximadamente dos meses, desde la recepción de la materia prima hasta el envasado final. Por cada 1.000 kilos de carne fresca obtenemos entre 400 y 500 kilos de charqui”, explica Madyleyne Huayta.
El charqui de alpaca, así como la chalona de ovino que también produce la empresa, provienen de animales de entre 1 y 2 años, provenientes de camales autorizados en Ilave y Ayaviri, que son seleccionados cuidadosamente para garantizar un producto final de alta calidad. Estos productos se comercializan bajo la marca “Delicious”. La mayor parte de su producción abastece programas sociales como Wasi Mikuna (antes Qali Warma) y municipalidades en regiones como Puno, Cusco, Arequipa, entre otras, permitiendo que miles de niños y familias accedan a este alimento nutritivo.
Impacto social y sostenibilidad
El impacto de Nutridelicious trasciende la alimentación. La empresa genera empleo directo para 16 personas, muchas de ellas provenientes de comunidades campesinas. Además, fomenta el desarrollo de la ganadería de alpacas, única fuente de ingresos económicos para las comunidades asentadas sobre los 3.800 m s.n.m.
Con un enfoque en sostenibilidad, Nutridelicious busca expandir su línea de productos hacia la carne seca salada de bovino, siempre bajo los principios de calidad y responsabilidad social. Sin embargo, su objetivo es posicionar al charqui de alpaca como su producto estrella.
“Queremos que la carne de alpaca sea reconocida no solo como un producto nutritivo, sino también como una opción viable para mejorar las economías locales”, enfatiza Madyleyne.

Innovación y tradición
A pesar de los desafíos de operar en una región de difícil acceso y con climas extremos, Nutridelicious se ha posicionado como un modelo de emprendimiento que combina innovación y tradición. Desde los platos típicos como el olluquito y el picante de trigo con charqui, hasta el saltado de charqui y sopas reconfortantes, los productos de esta empresa llevan el sabor del altiplano a las mesas peruanas, demostrando que los sueños de una familia pueden transformar una región.
En el horizonte, Nutridelicious ve la posibilidad de llevar su charqui de alpaca a mercados internacionales, compartiendo con el mundo la riqueza nutricional y cultural de un producto que, como la propia familia Huayta Larico, está hecho de esfuerzo, visión y pasión por la tierra que los vio nacer.
