En un país con una geografía accidentada, donde los deslizamientos son un peligro constante, la naturaleza ha mostrado ser una inesperada aliada. Perú enfrenta cada año tragedias ocasionadas por huaicos y deslizamientos, que derriban taludes inestables. Sin embargo, una investigación reciente de la Universidad Católica San Pablo (UCSP) de Arequipa, podría cambiar este panorama.
El 15 de marzo de 2022, Retamas, en la región La Libertad, vivió una tragedia: un deslizamiento de tierra dejó ocho muertos y decenas de viviendas destruidas. Un año después, otro derrumbe en el distrito de Huallanca, Huaylas en Áncash, cobró cuatro vidas al sepultar buses y una camioneta. Estos eventos, más que cifras frías, reflejan la amenaza latente que enfrentan las poblaciones en zonas vulnerables.
El origen del problema es multifactorial. Las laderas peruanas, especialmente en la región andina, combinan pendientes pronunciadas, suelos sueltos y fenómenos naturales como lluvias intensas o sismos, creando una condición perfecta para los deslizamientos. La intervención humana en estas zonas –desde construcciones hasta carreteras– agrava la inestabilidad del terreno.

Ante este escenario, la investigación liderada por la magister e ingeniera Daphne León Mogrovejo y el Ing. Manuel Andree Salas Valencia, investigadores de la UCSP, busca soluciones sostenibles. Con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), el equipo ha demostrado que las especies vegetales Distichlis spicata y Kykuyuochloa clandestina (más conocida como pasto) tienen un impacto positivo en la estabilización de taludes.
Experimento en Socabaya
El distrito de Socabaya, en Arequipa, fue el escenario elegido para el estudio. En sus laderas, donde las lluvias erosionan constantemente el terreno, estas plantas demostraron ser efectivas. Según León Mogrovejo, Distichlis spicata destacó por su resistencia y adaptación al clima seco, mientras que Kykuyuochloa clandestina, aunque originaria de África, mostró resultados prometedores.

Ambas especies comparten características clave: raíces profundas, flexibilidad frente a condiciones climáticas extremas y un ciclo de vida prolongado. Salas Valencia detalla que, incluso durante la etapa de parada vegetativa, cuando pierden hojas, sus raíces continúan reforzando el suelo.
“La estructura radicular de estas plantas es crucial. Aunque las raíces son delgadas, al trabajar en conjunto forman una matriz que refuerza el terreno. Esto reduce el riesgo de desplazamientos superficiales, especialmente en suelos poco cohesivos”, explica.

No son soluciones mágicas
Sin embargo, los vegetales no son una solución mágica. Los investigadores advierten que los deslizamientos suelen intensificarse en taludes alterados por el hombre. La construcción de viviendas, canales de riego o carreteras afecta el equilibrio natural del terreno.
En Socabaya, por ejemplo, el equipo estudió un talud intervenido en dos niveles: un canal de riego en la base y una carretera con viviendas en la cima. A pesar de estos retos, las plantas seleccionadas demostraron su capacidad para reducir la erosión y fortalecer el terreno.
León Mogrovejo enfatiza que estas especies son ideales para taludes artificiales, que, al estar formados por rellenos menos compactos, permiten un mejor desarrollo de las raíces. “En taludes naturales, la compactación del terreno dificulta el crecimiento radicular, aunque con el tiempo las plantas logran adaptarse”, señala.

Una tecnología económica y ecológica efectiva
La investigación de la UCSP no solo busca mitigar desastres, sino también promover prácticas sostenibles en el manejo de taludes. La implementación de vegetación estabilizadora es una estrategia económica, ecológica y efectiva que podría salvar vidas y reducir pérdidas materiales.
En un país donde la naturaleza impone desafíos constantes, estas plantas demuestran que, con ciencia y planificación, es posible convertir un problema en una oportunidad. La próxima vez que miremos una ladera cubierta de verde, quizá veamos algo más que paisaje: un escudo natural contra el desastre.
