Por: Rodolfo Ardiles Villamonte
La Sra. Ketty Marcelo López, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap), destaca los desafíos históricos y actuales de las mujeres rurales en el Perú. Aboga por el desarrollo colectivo, la defensa de territorios y la preservación de recursos naturales, frente a un modelo económico extractivista y despojos territoriales que afectan a las comunidades indígenas.
La falta de acceso al sistema financiero y a la propiedad de tierras es una de las principales barreras para las mujeres rurales, no obstante, ellas contribuyen a la seguridad y soberanía alimentaria del país y gestionan el agua. Marcelo denuncia que la ausencia de títulos individuales limita su acceso a créditos para financiar sus siembras, crianzas o algún emprendimiento, siendo las cajas municipales la opción más accesible, aunque con montos bajos. Además, critica la falta de capacitación y el rol limitado de las mujeres en puestos de liderazgo, proponiendo políticas de igualdad en el acceso a la tierra y la creación de fondos exclusivos para mujeres rurales.
También señala la importancia de una economía adaptada al cambio climático y pide que el Estado desarrolle programas consultados con organizaciones de mujeres para garantizar su sostenibilidad. Finalmente, enfatiza la necesidad de empoderar a las mujeres en decisiones comunitarias para avanzar en la igualdad de género y la inclusión económica de las mujeres indígenas en el Perú.
ꟷ Entiendo que, en muchos casos, las mujeres rurales enfrentan mayores dificultades para acceder al sistema financiero. ¿Cómo evalúa esta situación?
ꟷ Uno de los principales problemas que enfrentamos en las comunidades nativas y campesinas es que nuestros territorios son colectivos, y no individuales, por lo que solo tenemos certificados de posesión, que no son suficientes para las entidades financieras. Esto limita mucho nuestro acceso al sistema financiero, y si además eres mujer, es aún más complicado. Hay muy pocas opciones de financiamiento exclusivo para mujeres y, cuando existen, los requisitos son tan engorrosos que es difícil cumplirlos. La mayoría de nosotras terminamos acudiendo a las cajas municipales, donde sí otorgan pequeños préstamos, incluso para las comunidades.

Falta de inversión estatal
ꟷ ¿Cómo afectan las barreras educativas y la falta de capacitación al empoderamiento económico de las mujeres rurales?
ꟷ La capacitación es escasa. El Estado y los gobiernos locales no invierten lo suficiente en fortalecer las capacidades de las mujeres rurales. No existen programas formativos específicos para nosotras; las autoridades prefieren invertir en infraestructura. La mayoría de las iniciativas de capacitación y fortalecimiento en derechos y empoderamiento económico vienen de las ONGs. Además, no se trata solo de capacitación en temas económicos, sino también de promover el respeto por los derechos de las mujeres y, en nuestro caso, los derechos de los pueblos indígenas.
ꟷ Me hablaba de las dificultades en el sistema financiero. ¿Cree que hay discriminación y falta de equidad en el acceso a estos servicios y a otros que brinda el Estado?
ꟷ Sí. La discriminación es evidente. Solo el 4 % de las mujeres campesinas ocupa posiciones de liderazgo en sus comunidades, lo cual es muy bajo. En el caso de las capacitaciones, también vemos una gran desigualdad, muchas veces debido al machismo en nuestras propias comunidades. A menudo enfrentamos machismo en el hogar y en la comunidad, lo que dificulta aún más nuestra situación dentro del sistema financiero, y en otros ámbitos.
Apoyo de las cajas municipales
ꟷ Las cajas municipales parecen ser una opción. ¿La situación es distinta en estas entidades? ¿Los requisitos son más accesibles?
ꟷ Son un poco más flexibles, pero sigue siendo complicado. Las cajas municipales aceptan los certificados de posesión, ya que la mayoría de nosotras no tenemos títulos de propiedad individuales.
ꟷ ¿En promedio, a cuánto ascienden los créditos o préstamos a los que acceden?
ꟷ Los montos de los préstamos suelen ser muy bajos, oscilan entre S/1.000 y S/5.000.
ꟷ ¿Qué debería hacer el Estado para reducir la desigualdad de género, considerando que la participación de la mujer es fundamental en la agricultura familiar, la seguridad alimentaria y la gestión del agua?
ꟷ Primero, es necesario que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) integre más representación femenina, ya que la mayoría de los cargos están ocupados por varones. En las comunidades, también es común que el jefe de familia sea el hombre, y las mujeres solo acceden a la tierra si el varón fallece. Es fundamental que se promuevan políticas de igualdad en el acceso a la tierra. Además, el Estado debería crear fondos exclusivos para mujeres, no solo para fortalecer sus derechos, sino también los de las comunidades indígenas. Las concesiones de territorio para actividades extractivas contaminan el ambiente y afectan nuestra seguridad alimentaria, dejándonos sin tierras cultivables.
Titulación de tierras
ꟷ ¿Qué avances se han logrado en cuanto al acceso de las mujeres a la titularidad de la tierra?
ꟷ Ha habido ciertos progresos. En 2019, se modificó la ley de comunidades campesinas para exigir que el 30 % de la junta directiva esté integrada por mujeres. Ahora, cada comunidad debe incluir al menos a dos mujeres en su directiva. Esto permite que las mujeres accedamos a espacios de toma de decisiones, aunque también exige un mayor fortalecimiento organizativo. Este es un paso importante para que las mujeres podamos planificar y discutir temas de nuestra agenda, pensando en una economía que proteja la naturaleza.
ꟷ ¿Este avance ha tenido un impacto positivo en el acceso de las mujeres al sistema financiero?
ꟷ Es pronto para decirlo, pero sí noto que ahora, cuando una mujer solicita un préstamo o su certificado de posesión, tiene el respaldo de compañeras en la directiva. Antes, si una mujer viuda o separada pedía un certificado, solía enfrentarse a varios hombres que no entendían su situación y se resistían a darle el documento necesario para el préstamo. Ahora, con mujeres en la directiva, hay quien vela por los derechos de las demás, y eso marca una diferencia importante, ya que el machismo sigue siendo fuerte en las comunidades.
Participación de la mujer en el diseño de programas es clave
ꟷ ¿Qué políticas públicas mejorarían el acceso de las mujeres rurales al financiamiento, los mercados y la tecnología para impulsar sus emprendimientos?
ꟷ Es crucial establecer fondos específicos para las mujeres en el ámbito productivo. Pero también es necesario que se respete y valore nuestro conocimiento ancestral. No podemos aceptar programas creados sin consultar a las organizaciones de mujeres. En la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap), por ejemplo, creemos en una economía que conserve el medio ambiente, cuide las fuentes de agua y proteja el territorio, evitando el extractivismo y preservando nuestra vida colectiva. Los programas deberían diseñarse en conjunto con las asociaciones de mujeres para asegurar que sean sostenibles.
ꟷ Entonces, ¿se trata de adaptar la economía a la realidad que ustedes viven?
ꟷ Sí, necesitamos una economía que tenga en cuenta el cambio climático. Si, por ejemplo, sembramos papas y llega una helada o plagas, las pérdidas son grandes y no contamos con fondos de contingencia, lo que nos vuelve vulnerables. Cuando perdemos las cosechas, no solo afecta nuestra economía, sino también nuestro trabajo, porque son meses de esfuerzos y no podemos pagar los préstamos. Es urgente que se consideren estos riesgos en las políticas de financiamiento.
ꟷ Finalmente, ¿cómo se puede garantizar una participación equitativa de las mujeres rurales en las decisiones comunitarias y políticas?
ꟷ Es importante que las mujeres calificadas participen en la toma de decisiones. En algunas comunidades, las juntas directivas están compuestas en su mayoría por hombres, lo que dificulta nuestra voz. Para cambiar esta realidad, las comuneras deben integrarse en los comités de agua y regantes, lo cual ayudaría a una inclusión real. Además, cada proyecto que se realice debería incluir un componente de fortalecimiento de derechos para empoderar a las comuneras y, en talleres mixtos, sensibilizar a los varones sobre los derechos de sus compañeras y las desigualdades que enfrentamos.
