Como es sabido, la papa es un cultivo emblemático de los Andes y de la agricultura familiar. En San Marcos, provincia de Huari, región Áncash, donde los sembríos de papa dominan el paisaje andino, un grupo de productores ha sabido abrirse paso entre los desafíos del mercado, transformando la adversidad en una oportunidad. Allí, en los fundos Chipta y Pincullo, nació una iniciativa que convirtió a la tradicional papa huayro en un singular vodka artesanal, bajo la marca “Misha”. Un giro inesperado que hoy refleja el potencial de la papa en la agroindustria.
La pandemia fue una oportunidad para emprender
La historia comenzó durante los meses más críticos de la pandemia. Las restricciones de movilidad y el cierre de mercados pusieron contra las cuerdas a los productores de la Asociación de Productores Agropecuarios “Cinco Troncos”. “No se podía comercializar la papa, y nos preguntamos: ¿qué hacemos con la producción?”, recuerda el Ing. Dino Figueroa Lázaro, coordinador del proyecto que ejecuta Encode S.A.C. en la asociación, con financiamiento de Antamina. Esa pregunta fue el punto de partida.

Panes, panetones y vodka
En 2020, la Asociación “Cinco Troncos” inició con pruebas piloto: panificación, panetones, papa seca, almidón. Pero fue el destilado de papa huayro, un producto inédito en la zona, el que capturó la atención del público, por ser un producto a base de papa cultivadas en altura a más de 4.000 m.s.n.m., en los andes ancashinos, con técnicas ancestrales, regadas con lluvia y cosechadas a mano. “El vodka “Misha” fue el que más acogida tuvo, por su originalidad y sabor”, destaca el Ing. Figueroa. Hoy, aunque aún se producen microlotes —alrededor de 120 botellas por campaña—, el producto ha llegado a ferias nacionales y hasta cruzó el océano: tres botellas fueron adquiridas por un comprador en Suiza que conoció el proyecto por internet.
Los insumos provienen directamente de los socios de la organización. Además de abastecer al comedor de la minera Antamina y el mercado local, parte de la papa se reserva para el procesamiento del vodka. La variedad huayro no solo es la más disponible, sino que ha demostrado un alto rendimiento y características ideales para la destilación. Sin embargo, el proceso aún es tercerizado: “Contamos con un aliado que nos apoya en la transformación”, explica el ingeniero, aunque no descarta que a futuro puedan contar con una planta propia.

Innovar es importante
La experiencia ha sido reveladora para la asociación. En un contexto donde las campañas grandes generan sobreoferta y caída de precios, iniciativas como esta demuestran que innovar es vital para sobrevivir en el mercado. “No podemos seguir vendiendo solo materia prima. A lo que no se vende hay que darle valor. Esa es la manera de obtener ganancias”, afirma Figueroa con convicción.
Pero no se trata solo de tener un buen producto. Desde su experiencia, el ingeniero remarca la importancia de analizar previamente los mercados, conocer los costos reales de producción y construir una marca sólida. “Es fundamental tener claro qué productos pueden tener aceptación y qué nichos pueden abrirse”, comenta.
En este camino, el respaldo ha sido clave. El proyecto cuenta con el apoyo de la empresa minera Antamina, que financia el proyecto como parte de su responsabilidad social proyectos de responsabilidad social, en su ámbito de influencia. Este respaldo ha sido determinante para avanzar en capacitación, pruebas de mercado y desarrollo del producto.

Producción contraestación
Respecto a la estacionalidad de la papa, un tema crítico para mantener una producción continua, la estrategia aún está en marcha. Por ahora, el procesamiento es anual, aprovechando la cosecha de la campaña grande. Sin embargo, este año iniciarán pilotos para incluir también las papas de la campaña chica, con miras a diversificar el calendario productivo.
La historia de “Misha” es más que un caso de innovación rural. Es una muestra clara de cómo el conocimiento técnico, la organización comunitaria y la creatividad pueden transformar los retos del agro en oportunidades de desarrollo. Una lección para otras organizaciones: la papa no solo se come, también se puede brindar con ella.
