En las localidades de Jenaro Herrera y Flor de Castaña (en el río Ucayali), junto al caserío Pucallpa (en el Bajo Amazonas), las familias rurales están transformando sus parcelas tradicionales en “fincas del futuro”. Para ello, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) ya entregó los primeros 4149 plantones forestales de alta calidad a 40 productores estratégicos.
La distribución de este primer lote de plantones forestales de especies como aguaje, marupa, bolaina blanca, tornillo y huacapú proviene de viveros altamente tecnificados, los cuales ya cuentan con una producción que supera los 30 000 ejemplares forestales y frutales listos para continuar siendo entregados en los meses venideros. Su selección se realizó bajo estrictos criterios científicos y de adaptación ecológica a los suelos amazónicos de Loreto.
Estos ejemplares poseen alta capacidad para restaurar la estructura boscosa, capturar carbono, fijar nutrientes en el suelo y recrear hábitats idóneos para la fauna silvestre local. Más allá de los invaluables servicios ecosistémicos, el proyecto representa una inversión de mediano y largo plazo, estimándose que el valor comercial de cada plantón en el mercado tradicional oscila entre S/3 y S/10.

Para garantizar el éxito de esta reforestación productiva, los especialistas del IIAP diseñaron un plan de acompañamiento y asistencia técnica posentrega. Las jornadas formativas hacia los productores abarcarán desde el diseño y distanciamiento en el establecimiento del sistema hasta la fertilización orgánica y el control de malezas. Con este riguroso monitoreo técnico y un manejo adecuado por parte de las familias, se proyecta alcanzar una tasa de supervivencia de los árboles de entre 70 % y 85 %, asegurando que las parcelas se transformen en verdaderos sumideros de biodiversidad.
A largo plazo, las 40 hectáreas de sistemas agroforestales que serán enriquecidas y consolidadas con esta entrega servirán como un escudo de resiliencia climática ante eventos meteorológicos extremos como sequías prolongadas e inundaciones anómalas.
El IIAP proyecta que, en los años venideros, los agricultores participantes no solo habrán recuperado paisajes degradados, sino que también diversificarán sus ingresos familiares mediante la comercialización de maderas de alto valor y frutos cotizados en el mercado como el aguaje.
