Hay un refrán popular que pinta de cuerpo entero lo que queremos exponer a nuestros lectores: “bueno es culantro, pero no tanto”. Todos los excesos –hasta en política– hacen daño. La Dra. Q.F. Jessica Yolanda Huarcaya Rojas, representante del Colegio Químico Farmacéutico del Perú y docente de Asignatura de Farmacognosia y Medicina Tradicional de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, nos ilustra cómo se debe usar las plantas medicinales para evitar posibles riesgos de intoxicación, que pueden resultar fatales.

– ¿Es conveniente el uso y libre consumo de las plantas medicinales?
– El uso de plantas medicinales en la prevención, el control y el tratamiento de enfermedades, debe estar bajo la responsabilidad de un médico, para evitar intoxicación (por alcaloides, heterósidos, aceites esenciales, oxalatos, cianuros), daños colaterales e interacción con drogas sintéticas.
– ¿Qué podría ocurrir si alguien abusa el uso de hierbas medicinales?
– Existe una equivocada creencia que los productos naturales son seguros e inocuos, la gente los consume indiscriminadamente. Las investigaciones demuestran que las personas se están automedicando con plantas medicinales, vitaminas, minerales y productos naturales sin buscar la orientación y guía de un profesional especializado en medicina natural y esto puede causar efectos nocivos a su salud.
Incurriendo en excesos
– ¿Puede usted darnos algunos ejemplos de excesos?
– Por ejemplo, la carambola (Averrhoa carambola L) tiene propiedades medicinales y ricos nutrientes, pero también contiene oxalatos y potasio, que son tóxicos y peligrosos para pacientes con insuficiencia renal.
– La carambola es un fruto amazónico, ¿alguna hierba?
– La lengua de vaca (Rumex crispus L.), consumida en exceso, puede provocar trastornos gastrointestinales, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarreas que manifestaron hipocalcemia, acidosis metabólica, insuficiencia hepática y renal y hasta causar la muerte por fibrilación ventricular.
– ¿Existe algún catálogo para guiarse?
– Esta práctica indiscriminada de automedicación con plantas medicinales puede resultar aún más peligrosa si se considera que nuestro país no cuenta con una fitofarmacopea, que nos brinde las especificaciones de los medicamentos y suplementos y nos garantice seguridad, calidad y eficacia del producto.
Algunas plantas contienen metales pesados
– Digamos que el consumo libre no se ajusta a lo que los médicos puedan recetar…
– Como parte de la fitofarmacopea se requiere identificar los nombres científicos y comunes de las plantas medicinales que sirven como insumos principales para la elaboración de medicamentos, con el fin de evitar confusiones y adulteraciones. Asimismo, se debe buscar el mecanismo para garantizar los procesos de almacenamiento y secado de las plantas, ya que unerror en estos procesos podrían causar la proliferación de patógenos y la producción de toxinas (aflatoxinas, enterotoxina de Escherichia coli, de hongos como Candida albicans), que pueden provocar complicaciones graves en la salud. También es importante garantizar la calidad de las plantas medicinales, es decir, que su cultivo sea ecológico, sin la aplicación de plaguicidas para evitar la toxicidad por estos elementos. Los fabricantes de fitomedicamentos realizan control de calidad de las plantas para cerciorarse que la presencia de metales pesados como el plomo, arsénico y mercurio, que acumulan ciertos vegetales, estén en los límites permisibles y en caso de excederse a ello, deben descartar su uso en resguardo de la salud de los consumidores.
– ¿Habrá que tener cuidado con la sobredosis?
– Así es. El indiscriminado uso o sobredosis de fitomedicamentos puede provocar daños en el organismo, así como interacción con otros medicamentos y alimentos. “El riesgo puede ser indirecto cuando se usa en forma simultánea medicamentos convencionales y plantas medicinales de uso tradicional, cuya eficacia no ha sido demostrada”
– ¿En qué países la población utiliza plantas medicinales en forma indiscriminada?
– Quiero mencionar un ejemplo de toxicidad por sobredosis de plantas medicinales en África del Sur con el uso de las semillas de Psoralea para el tratamiento de vitíligo, que contienen furanocumarinas que estimulan la melagenogénesis, pero el uso excesivo o sin control de éstas inducen a la aparición de eritemas y vesículas sobre partes del cuerpo expuestas al sol.
Se sobredimensionan sus efectos
Otro problema de la informalidad, dice la doctora Huarcaya, es que algunos fitofármacos no cuentan con posología, ni información de su composición o en algunos casos sobredimensionan sus efectos, lo que pone en riesgo la salud de la población, ya que pueden causar efectos secundarios insospechados, como es el caso de camedrio escinilla que se emplea en la elaboración de suplementos nutricionales para combatir la obesidad, pero que su uso sin control médico, afecta al hígado, por lo que ha sido proscrito en Francia desde hace 30 años.
Farmacopea en la antigüedad
La conexión entre el hombre y su búsqueda de remedios en naturaleza data desde la noche de los tiempos, tal como lo demuestra escritos antiguos como las 12 recetas, con más de 250 diferentes plantas (incluyendo amapola), encontradas en una losa de arcilla sumeria de Nagpur, India, que data de aproximadamente 5,000 años.
En “La Ilíada” y “La Odisea”, epopeyas de Homero, creadas alrededor del año 800 aC, se hace referencia a 63 especies de plantas de la farmacoterapia minoica, micénica y asiria egipcia. Incluso algunas de ellas recibieron los nombres de personajes mitológicos, como, por ejemplo, Elecampane (Inula helenium L. Asteraceae), en honor a Helena de Troya.
Años más tarde, la medicina moderna o convencional reconoció las propiedades terapéuticas de las plantas, con base a investigaciones científicas y ha incluido en la farmacopea una variedad de medicamentos de origen vegetal, entre ellos la sangre de grado y la uña de gato.
