El Sistema Agroforestal (SAF) es una forma de uso de la tierra en la que los árboles o arbustos interactúan biológica y ecológicamente en un área con cultivos y/o animales.
Este tipo de cultivo múltiple debe satisfacer tres condiciones: que existan al menos dos especies que interactúen, que al menos uno de los componentes sean árboles (leñosas perennes), y que al menos dos de los componentes sean manejados bajo un objetivo productivo.
¿Cuál es la importancia y qué beneficios brinda el establecimiento de un SAF?
Los SAF fomentan una agricultura multifuncional que permite diversificar la producción e incrementar los rendimientos y, a su vez, proveen un gran número de servicios medioambientales.
Estos beneficios actúan en sinergia y logran una mejora del área de intervención, por ejemplo:
- Mejora de la biodiversidad y fertilidad del suelo, lo que genera mayor productividad.
- Reducción de la tasa de erosión en comparación a los monocultivos.
- Mantenimiento o reanudación de la conectividad de un paisaje previamente intervenido.
- Reducción de la agricultura migratoria, al haberse establecido cultivos perennes (árboles) de múltiples especies, lo que optimiza la productividad del sistema e induce a que el agricultor permanezca en el sitio.
- Priorización del restablecimiento de los procesos ecológicos, que provee hábitat y recursos para la fauna silvestre; de esta forma, se fomenta un retorno a las condiciones iniciales del sistema antes de la intervención antrópica.
¿Cuáles son los tipos de SAF que existen?
Podemos clasificar a los SAF en función a sus componentes (agrícola, forestal y ganadero), como también según el modo de ejecución en el tiempo. Ver imagen.

