En lo que va del año, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) rescató 69 monos de diferentes especies que permanecían cautivos en viviendas de Lima, luego de haber sido extraídos de su hábitat en la Amazonía y comercializados ilegalmente.
Mensualmente, el Serfor atiende un promedio de ocho casos relacionados con la presencia de monos en viviendas o incluso desplazándose por techos y cables en distintos distritos de Lima. La mayoría de estos casos proviene de Ate, San Juan de Lurigancho y Comas. Entre las especies recuperadas destacan el mono fraile, seguido del mono machín, el mono pichico o tití y los monos choros.
“Los monos son traídos a Lima en terribles condiciones, por lo que forman parte de una cadena de maltrato y tráfico ilegal de fauna silvestre. Para que un ejemplar sobreviva y llegue a Lima, nueve han muerto en el camino”, indicó Renato Colán Sánchez, especialista en fauna silvestre del Serfor.
Tal es el caso de una monita de la especie machín, de seis meses de edad, que la semana pasada fue rescatada por el Serfor en el distrito de Independencia. El animal presentaba la cola cortada y algunas heridas provocadas por el pañal que le colocaban. Según los especialistas, los traficantes matan a los padres para quedarse con las crías y posteriormente venderlas.
Por ello, el Serfor exhortó a la ciudadanía a evitar la adquisición de animales silvestres debido a los riesgos para la salud pública asociados a la posible transmisión de enfermedades zoonóticas. Además, estas especies son sometidas a maltrato durante su captura y transporte.

“Estas especies son gregarias y, al ser retiradas de su hábitat y mantenidas en lugares inadecuados, se afecta gravemente su bienestar”, enfatizó Renato Colán, especialista del Serfor.
El Serfor recordó que los animales silvestres están protegidos por la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, Ley n.° 29763. La captura, comercialización o tenencia ilegal de estas especies constituye una infracción muy grave y puede ser sancionada con multas de entre 10 y 5000 Unidades Impositivas Tributarias (UIT). Asimismo, estas conductas pueden constituir un delito establecido en el Código Penal.
El tráfico de fauna silvestre afecta la biodiversidad y constituye uno de los negocios ilícitos más rentables del mundo. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), se encuentra entre las principales actividades delictivas de carácter transnacional.
