Con el objetivo de devolver la fertilidad a los campos de cultivo y proteger la economía de la agricultura familiar, el Programa de Desarrollo Productivo Agrario Rural (Agro Rural) puso en marcha la recuperación de 437 hectáreas de tierras degradadas, en beneficio directo de 1566 familias campesinas del interior del país.
Las intervenciones se ejecutan en las regiones de Ayacucho, Áncash, Huánuco, La Libertad, Lambayeque, Junín, Moquegua, Pasco y Tacna, para lo cual el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) destina una inversión de S/5 millones. Al cierre de junio, Agro Rural ya había ejecutado el 96.3 % del presupuesto asignado para este año, evidenciando un importante avance en la implementación de las acciones programadas.
Resultados y metas en el campo
Durante el primer semestre del año, el trabajo conjunto con las comunidades permitió recuperar las primeras 200.5 hectáreas de terrenos que se encontraban degradados o habían dejado de ser productivos. Estas intervenciones contribuyen a un mejor aprovechamiento del agua de lluvia y fortalecen la capacidad de adaptación de las poblaciones andinas frente a las sequías y otros eventos climáticos.
Entre las metas previstas para este año destaca la recuperación de 104 hectáreas de andenes, de las cuales ya se han intervenido 58.6 hectáreas, equivalente al 56 % de avance. El plan también contempla la habilitación de 165 hectáreas de nuevas terrazas de cultivo, la instalación de sistemas de riego en 90 hectáreas, la aplicación de abonos orgánicos en 58 hectáreas y la implementación de sistemas silvopastoriles en otras 20 hectáreas.

Sostenibilidad y empleo rural
Además de restaurar la capacidad productiva de los suelos, esta iniciativa dinamiza las economías locales mediante la generación de empleo temporal para los propios comuneros, contribuyendo a mejorar los ingresos y la calidad de vida de las familias rurales.
Este esfuerzo da continuidad a los resultados alcanzados en 2025, cuando Agro Rural recuperó 723 hectáreas de andenes en las regiones de Tacna, Moquegua, Arequipa, Apurímac y Ayacucho, con una inversión de S/15 millones, demostrando que la recuperación de conocimientos ancestrales, junto con el respaldo del Estado, constituye una herramienta clave para fortalecer la sostenibilidad de la agricultura peruana.
