Preocupante: Desde 2013, con la declaración del Año Internacional de la Quinua por la Organización de Naciones Unidas, numerosos países se han interesado no solo por consumir este grano, sino cultivarlo en sus propios territorios. En la actualidad, más de 60 países no solo están produciendo quinua, sino realizando investigaciones para crear nuevas variedades con base en el material genético de Perú, Bolivia y Chile.
En Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Francia, Holanda, China, Emiratos Árabes Unidos ya se produce este grano andino (originario del Perú y Bolivia), al que se ha sumado —últimamente— España, que tiene programado sembrar este año más de 10 000 hectáreas, en la zona de Andalucía, incluso con la intención de exportar sus excedentes ¡increíblemente! a nuestro país, oferta que por el momento ha sido denegada, debido al rechazo de los productores del ramo nacionales.
Como parte del creciente interés por el cultivo andino, este año se ha publicado el libro “The Quinua Genome”, en Alemania, que recoge las investigaciones de más de 30 científicos de diversos países, incluyendo del Dr. Mario Tapia Núñez, uno de los mayores expertos nacionales en la materia. Esos estudios están relacionados con la determinación del genoma del grano ancestral y a partir de ahí obtener nuevas variedades para diferentes climas y condiciones geográficas.
Hasta ahí todo bien, si no fuera porque nuestro país y Bolivia están perdiendo el liderazgo en producción de quinua que tuvieron hasta hace menos de una década, con el consecuente desplazamiento de nuestros productores andinos por agricultores que utilizan alta tecnología mecanizada, con facilidades de transporte, comercialización y subsidios que otorgan los gobiernos de los países de Europa y Estados Unidos a su agricultura.

Para recuperar nuestra supremacía en ese cultivo, la alternativa es producir quinuas ecológicas con registros de marca y garantía nacionales y ése debe ser el reto que debe asumir el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, primero, organizando a los productores y luego, facilitando créditos, asistencia técnica y mercado, tal como propone el Dr. Mario Tapia, especialista en cultivos andinos.
El investigador sugiere a los tres niveles de gobierno desplegar una campaña de promoción del consumo local del grano andino, que es bajo en la actualidad (1.25 kilos por habitante al año) específicamente, en la preparación de potajes populares, como “pesque”, “lawa”, guisos, sopa, mazamorra, tipo avena, incluso como alternativa al arroz; y, mezclada con dicho cereal al 10 %.
Actualmente, el consumo de la quinua se limita a los ámbitos regionales y alta cocina, en este caso, para la elaboración de potajes tipo “gourmet” muy caros y exclusivos, y lo que se requiere es popularizar su consumo, a través de potajes sencillos y locales.
“Si no actuamos creativamente y pronto como país, en unos años estaremos consumiendo quinua española o norteamericana”, advirtió el Dr. Tapia, quien acaba de regresar de Suiza donde terminó de escribir su nuevo libro: “Granos Andinos. De los Andes para el Mundo”. De lectura obligada para los investigadores, estudiantes de agronomía, industriales, políticos, agricultores y consumidores
