El oso andino (Tremarctos ornatus), “oso de anteojos” o ukuku es la única especie de su tipo que habita en Sudamérica. En el Perú está su población más numerosa y habita territorios desde los 200 hasta más de 4 500 m s.n.m.
La difícil situación que vive esta especie que se encuentra en estado vulnerable, según la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Por eso, cada 21 de febrero se recuerda a nivel mundial la importancia ecológica de esta especie clave para la regeneración de los bosques del Perú.
El oso de anteojos también recorre los territorios de los Andes Tropicales, principalmente, desde Venezuela hasta Bolivia. El ukuku es reconocido por las manchas claras alrededor de ellos, característica que distingue como sello propio a cada individuo de esta especie.
Se alimenta principalmente de vegetales, como bromelias y sapotes, aunque también come insectos y, rara vez, carne de algunos animales. Tiene hábitos de vida solitaria, aunque en algunas ocasiones se reúnen en parejas en época reproductiva o para alimentarse. Puede construir plataformas para dormir encima de árboles.
En el Perú, esta especie ocupa una gran diversidad de ecosistemas, entre los cuales están incluidos desiertos, bosque seco, pajonales andinos, paramos y bosques montanos, entre otros (Peyton, 1980). Asimismo, es considerado un omnívoro hipocarnívoro, ya que aproximadamente el 90% de su dieta se encuentra constituida por una gran variedad de vegetales, principalmente frutos y brotes tiernos de bromelias, incluso de distintas zonas climáticas.
El oso andino es un caminante solitario y se adapta a las condiciones más adversas para sobrevivir, por lo que es considerado como un “arquitecto de los bosques”. Se le llama también “oso de anteojos” debido a las manchas blanquecinas que posee alrededor de sus ojos, las cuales son únicas para cada individuo. Puede pesar entre 35 y 170 kilos, dependiendo de su edad.
Especie vulnerable
El oso andino juega un rol importante en la regeneración de los bosques, pero actualmente está amenazado por la fragmentación de sus lugares de vida y por la cacería ilegal, razón por la cual está incluido en el Apéndice I de la CITES y clasificado como “Vulnerable” a nivel nacional e internacional.
