Escribe: Ing. Ana Luisa Mendoza, estratega en cambios agrarios-rurales sostenibles y políticas públicas
En las últimas semanas, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) anunció la creación de la Dirección Nacional de Asociatividad, con el propósito de impulsar modelos asociativos y fortalecer a las cooperativas agrarias que involucran a la pequeña agricultura. Un tema que ha estado pendiente u olvidado por muchos años, tanto por la Comisión Agraria del Congreso de la República con propuestas de leyes que promuevan y protejan a las cooperativas, así como por el Midagri, con ausencia de políticas públicas que fortalezcan a las cooperativas; a pesar de que la asociatividad contribuye con la economía agraria mediante las agroexportaciones de cultivos como: el cacao, el café y el banano orgánico, principalmente. Para iniciar este proceso, mediante Resolución Ministerial Nº 0024-2021-Midagri, el 03 de febrero se creó el Grupo de Trabajo Sectorial de naturaleza temporal con el objeto de proponer medidas y estrategias que permitan la promoción y el fortalecimiento de las cooperativas agrarias.
El universo cooperativo
Esta propuesta quizás haya sido recibida con agrado por parte de las organizaciones de productores, de las cuales, según el Censo Nacional de Cooperativas de Perú (2017), existen 395 cooperativas agrarias que generan 17 mil puestos de trabajo y representan el 0.2 % del PBI; 40 % se formaron entre los años 2011 al 2017; 80 % son lideradas por hombres; 30 a 50 años es la edad promedio de sus integrantes; 47 % tiene local propio, 56 % realiza prácticas agroambientales; 26 % pertenece a una central nacional; 60 % se formó con el objetivo de vender sus productos agrarios, 16 % de los productores agrarios de Perú son parte de una cooperativa agraria y un 14 % pertenece a otro modelo asociativo.
70 % no quiere integrarse
Sin embargo, si solo el 30 % de las familias agrarias están integradas a un modelo asociativo, queda el desafío del Midagri de identificar qué está pasando con las organizaciones de productores que no son atractivas para un 70 % de agricultores y por qué no quieren integrarse. Esta premisa, es necesaria que el Grupo de Trabajo Sectorial se la plantee para iniciar su análisis. Otra premisa, que se debe tener en cuenta, es que las cooperativas agrarias son el modelo asociativo que contribuye con los objetivos del desarrollo sostenible, principalmente a los relacionados con la erradicación del hambre, la pobreza y además con fomentar economías de escala y sostenibles en las familias agricultoras vulnerables.
Debe precisarse qué es asociatividad
Seguidamente tiene que diseñarse una estrategia que considere los cinco pilares de la asociatividad, y erradicar pensamientos o conceptualizaciones erróneos, como que asociatividad es crear nuevas organizaciones o asociatividad es participar en ferias; eso no es asociatividad, tampoco es crear grupos para acceder a los fondos concursables o subsidios. Asociatividad es la unión de personas dedicadas a una similar actividad productiva que se unen bajo principios democráticos o de cooperación, con la finalidad de fortalecer una cadena productiva que permita posicionar productos de calidad en el mercado, para generar ingresos sostenibles y por ende mejorar su nivel de vida de sus integrantes.
Cómo alcanzar la competitividad
En ese sentido, la estrategia tiene que estar soportada en los pilares de la asociatividad como son: el fortalecimiento de la gestión organizativa, socio-productiva, de la calidad, empresarial y financiera, todo ello para alcanzar la competitividad a nivel local, regional, nacional e internacional. Esto se complementa con que las organizaciones tienen que contar con herramientas necesarias para su gestión, como son: los sistemas de trazabilidad, balance oferta productiva y demanda por mercados diferenciados, certificaciones exigentes para el mercado nacional e internacional, servicios de desarrollo empresarial y programas de fortalecimiento de capacidades técnicas, sociales y empresariales (incluso por públicos diferenciados: directivos, mujeres, jóvenes, etc), para asegurar el capital social de la organización.
Crear organizaciones atractivas y sostenibles
Para ello, este Grupo de Trabajo, debe contar con sub grupos que diseñen las estrategias por cada pilar de la asociatividad y cuya intervención tiene que ser basado en una clasificación de las organizaciones de productores, esto se debe a que no todas requieren la aplicación del mismo modelo de fortalecimiento; porque quizás una cooperativa como APBOSMAM no necesite la misma estrategia que la cooperativa Paraíso, por mencionar dos ejemplos. Por lo tanto, el liderazgo como la conformación del Grupo debe ser por profesionales que conocen, que tienen experiencia demostrada en haber contribuido a generar organizaciones de productores atractivas y sostenibles, porque nadie se integra a una organización sino le fundamentas cuál será su beneficio, simple lógica del pensamiento de cualquier ser humano. Quizás ese 70 % que ha decidido no asociarse, es porque no se le presenta un beneficio social económico que lo motive a integrarse.
En post del desarrollo rural
Finalmente, el reto más grande para este grupo y de la nueva Dirección de Asociatividad del Midagri es elaborar los lineamientos estratégicos para fortalecer la asociatividad, la propuesta de una nueva ley de cooperativas agrarias y de iniciar el cambio de la equivocada percepción de que las cooperativas agrarias fueron o son un fracaso; mediante una campaña de sensibilización interactiva, mostrando que una cooperativa es una organización de alto nivel asociativo, que hasta el momento a nivel mundial contribuye con dinamizar la economía rural de la agricultura familiar en post del ansiado desarrollo rural sostenible.
