Desde Churcampa, región Huancavelica, José Luis Arroyo Huaringa, ha decidido apostar por sus raíces. Con visión empresarial rescata un legado milenario: el néctar de cabuya, también conocido como upi, que brota del maguey, paqpa, ala o chahual (Agave), una especie utilizada desde tiempos preincaicos.
Arroyo Huaringa, nacido en Salcahuasi, Tayacaja, inspirado por los saberes de sus abuelos, quienes desde 1978 extraían este néctar para preparar chancaca y melaza casera en épocas de escasez, José Luis ha llevado esta tradición a otro nivel. Con el apoyo del maestro destilador y constructor Ricardo Asparren, quien le ha transmitido conocimientos técnicos y pasión, hoy transforma el upi en néctares naturales y destilados artesanales (tipo el tequila mexicano), que despiertan el interés de ferias, mercados y paladares que buscan constantemente probar nuevos sabores.

Bebida de los incas
El resultado de este trabajo lleva nombre propio: Chahual, “la bebida de los incas”, como la ha bautizado José Luis. No es solo un producto, es una declaración de identidad. “No es solo un jugo, es parte de lo que somos como pueblo”, afirma con convicción. Y no exagera. La cabuya no solo representa una fuente nutritiva, sino también un símbolo cultural. Rica en vitaminas A, B y C, minerales como fósforo y hierro, y compuesta principalmente de fructosa —sin sacarosa ni glucosa—, la ciencia moderna le ha reconocido múltiples propiedades curativas, con efectos antiinflamatorios y antimicrobianos incluidos.
La producción se concentra entre los meses de junio y noviembre, cuando la cabuya alcanza su punto óptimo. Cada planta, que debe tener entre 10 y 15 años de vida, puede rendir hasta 30 litros de néctar y 5 litros de destilado, dependiendo de su tamaño y estado. La recolección se realiza de plantaciones silvestres, pero José Luis ya viene trabajando en el trasplante de hijuelos para asegurar la sostenibilidad del cultivo y los productos con valor agregado.
A la conquista de nuevos mercados
Hoy, la bebida milenaria se abre paso en el mercado regional y en ferias especializadas, con miras a Lima y, por qué no, al mundo.
“Mi región tiene grandes potencialidades productivas que, con un poco de apoyo, pueden conquistar el mundo”, señala José Luis. Mientras muchos voltean la vista hacia la gran industria, él ha decidido mirar hacia atrás —hacia la raíz— y demostrar que desde Huancavelica también florece la innovación, la resiliencia y el orgullo de una cultura que reverencia a la tierra y sus frutos.
Así, impulsado por la tradición y el emprendimiento, el maguey emerge como símbolo de identidad y proyección, con una historia embotellada que comienza a conquistar nuevos horizontes.
Quienes desean adquirir esos productos pueden solicitarlos a los WhatsApp 955558524 y 900609404.
