Escribe: Dr. Luis Campos Baca, profesor principal de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, doctor en Ciencias Ambientales e investigador RENACYT
La ubicación de los lugares frente a las ciudades de Iquitos, Punchana, Belén y San Juan Bautista, provincia de Maynas, constituyen áreas geográficas de mucha importancia económica, ambiental y social, por la dinámica de los ríos Itaya, Nanay y Amazonas, que se deben aprovechar para impulsar el desarrollo socioeconómico de esos distritos.

El panorama biofísico de esos distritos, presenta una gran variabilidad ambiental como resultado de los diferentes procesos que se han venido desarrollando a través de millones de años y que ahora continúan, pero no han sido evaluados en su real dimensión.
Cuando hablamos de procesos nos referimos a la formación de Pebas, la quebrada de Ipururo (Contamana, provincia de Ucayali, Loreto), de Nauta y hasta de Iquitos, que data desde hace 18 millones de años, con influencia marina y eventos tectónicos hasta la actualidad y por los efectos de la dinámica de los ríos entre otros factores.
La principal fuente de agua potable
Es que el río Nanay, es la principal fuente de agua potable para la población de estas localidades, cuenta con playas hermosas que constituyen áreas de recreación y de atracción turística, sus aguas frescas de color de té transparente, que se complementan con la arena de un aspecto cristalino, que embellecen el paisaje. Además, es el espacio ecológico de las principales especies de exportación de peces ornamentales, que son fuente de ingreso económico para pobladores del área de influencia, y por albergar a los bagres y otras especies que migran para reproducirse.

Oro que atrae a la minería ilegal
Sin embargo, el río Nanay también constituye una fuente de amenazas permanente para el ecosistema y la población, por la presencia de oro, que atrae a la minería ilegal, que se han asentado clandestinamente en algunos puntos estratégicos del río, para remover su lecho, con lo cual generan alteración de sus características limnológicas (transparencia, niveles de productividad, nicho ecológico etc.). Cuando se remueve el lecho de los ríos, principalmente en los de agua negra, se libera el mercurio inorgánico, provocando la transformación biológica de ese metal en metilmercurio, que es absorbido por el fitoplancton y éste a la vez, empieza a fluir y bioacumularse en los diferentes eslabones de la cadena trófica o alimentaria.
Alto contenido tóxico
Por ejemplo, el zooplancton al alimentarse del fitoplancton se carga de metilmercurio tóxico, y éste al servir de alimento a peces como el boquichico, lo hace con alto contenido de material tóxico, que llega al organismo humano, a través de este pescado, que es el alimento principal del hombre amazónico y en especial, del ribereño. El metilmercurio se aloja en los tejidos y órganos, generando diversas enfermedades relacionadas con la alteración del sistema nervioso.
Intensa urbanización de las playas
El río Itaya, también de aguas negras, es un espacio para la reproducción de algunos peces migradores y zona de vida de grupos humanos que se han instalado en su recorrido, urbanizando intensamente las playas. Este río hace el papel de limpiador del ecosistema, pero no sabemos hasta cuánto resistirá el grado de contaminación del que es objeto.
Las aguas residuales contaminadas y abundantes residuos sólidos van a parar en este río, ubicado frente a la parte más dinámica de la población, así como toneladas de basura que se acumulan en Iquitos, Punchana y Belén, un hermoso paisaje que debemos salvar.
Cada día se nota mayor acumulación de deshechos en las orillas del río y se corre el riesgo de que se llegue a un punto de no retorno.
El acecho del Amazonas
El río Amazonas que históricamente ha estado al acecho de volver a colocarse al lado de la zona ribereña de Iquitos, se ha autodesplazado, dejando al río Itaya ocupar la cuenca que le corresponde. Esto por lo menos en la parte baja porque hay zonas que continúan con su amenaza por la dinámica de sus lechos. El Amazonas interactúa en la época de creciente con el Nanay y el Itaya, generando una dinámica limnológica de encuentro de corrientes, una invasora como la del Amazonas y otra de choque como son las corrientes de Itaya y Nanay. Este encuentro, que algunos científicos lo llaman como pulso de inundación o pulso hídrico, genera las condiciones para el desarrollo de la flora y fauna adaptada a cada espacio y a la dinámica de este ecosistema.
El Itaya cerca de Iquitos
Como consecuencia del aporte de sedimentos del río Amazonas que choca con el Itaya, se están formando barreras que le permiten al Itaya recuperar su flujo histórico de pasar por las áreas marginales de la ciudad de Iquitos. Tengo la impresión que esto es irreversible, pero con la dinámica de los ríos amazónicos, cualquier predicción no tiene 100 % de seguridad, sobre todo en la parte aguas arriba.
Playas fértiles para el agro
Frente al malecón es interesante ver y constatar in situ, cómo la dinámica de este encuentro está generando áreas extensas frente a Iquitos, que moldean el canal y la cuenca del río Itaya, pero generan las condiciones para ganar áreas para el desarrollo agrícola en la época de vaciante y las condiciones ecológicas para la reproducción y desarrollo de alevinos y juveniles de muchos peces.
Las fértiles playas son aptas para la siembra de cultivos temporales como sandía, melón, pepino, maíz, arroz, etc.
Las áreas de desove
Normalmente, los peces tropicales migran para reproducirse en lo que se llaman áreas de desove, que se caracterizan por ser zonas de mezcla de aguas negras con aguas blancas con poca velocidad. En el caso de la gamitana, en épocas de creciente de ríos, los reproductores salen de las cochas o lagunas y arrojan sus óvulos y espermatozoides en las áreas de desove o reproducción, donde se produce la fecundación, para evitar que los huevos sean depredados por las larvas de insectos acuáticos-odonatos, otros peces o grandes crustáceos y garantizar el proceso de reproducción de peces. Por eso es importante cuidar estos lugares.
Los huevos fecundados son arrastrados a las áreas inundadas del bosque y luego de unas 17 horas, el embrión se desarrolla y el huevo eclosiona con una larva que por cinco días vive del saco vitelino, hasta que desarrolla sus órganos de alimentación. Si la inundación no sincronizara con la ontogenia de los peces, seguramente depredadores como los copépodos o larvas de insectos devorarían a los pequeños pececitos. Esta precisión de la naturaleza en haber generado una sucesión biológica, que permite a las larvas de los peces supervivir, es el milagro natural. Cualquier alteración de este ciclo es letal.
Allí se alimentan las larvas de los peces
Esta sincronización continúa porque, en ese preciso momento y cuando las aguas están crecidas y cubriendo los árboles y otra vegetación, tanto los reproductores después del desove y como alevinos, aprovechan esta oportunidad para alimentarse intensamente.
Áreas como las que tenemos frente al malecón de Iquitos son lugares estratégicos, como para la reproducción y crecimiento de alevinos de diversas especies de peces importantes para la economía y la alimentación humana.
En época de creciente, los peces se alimentan de frutos de los árboles ubicados en la orilla de los ríos y diseminan las semillas de éstos a lo largo por la orilla, que germinan en áreas inundables o restingas bajas, para garantizar alimentación para la fauna nativa en la época de vaciante.
Frente al malecón de Iquitos en las áreas del río Itaya he encontrado camu camu, tamara, guayabilla en los estómagos de las gamitanas.
Elaborar un plan de manejo
Es urgente elaborar un plan de manejo de esta parte que incluye las áreas de influencia y conexión de los ríos Itaya, Nanay con el Amazonas. Generar espacios con modelos predictivos, para impulsar un plan de uso del territorio con una visión integrada y holística, en la que las municipalidades, gobierno regional, la UNAP, el IIAP, INIA y la sociedad civil participen alrededor de una mesa de investigación, planificación y desarrollo sostenible.
Evitemos la tugurización
Evitemos tugurizar estas áreas, coordinemos con los agricultores y ribereños que viven de los recursos que dan estas áreas.
Hay que impulsar un plan de descontaminación del agua de los ríos por aguas servidas, residuos sólidos, plásticos, combustibles etc. Sería importante desarrollar agricultura orgánica y reforestación con especies frutícolas resistentes a las inundaciones temporales.
Me imagino ir al malecón y ver un área tanto en vaciante como en creciente con una belleza natural, con mejores condiciones de vida para los ribereños que moran en este espacio.
No puedo dejar de mencionar y reconocer a científicos que han desarrollado investigaciones en este tipo de ecosistemas, como Welcome, Bayley, Goulding, entre otros.
