Entre el dulzor del “oro azul” y el vigor de una industria que no conoce techos, María García Bonilla personifica un injerto poco común: la precisión de la psicología y la pasión por el campo. A sus 23 años, la profesional limeña no solo fue uno de los atractivos del XXXIX Seminario Internacional de Blueberries, realizado el 11 y 12 de marzo en Lima, sino fue la voz que nos recordó sobre el potencial del Perú para desarrollar productos únicos para el mundo. Para María, las 65 variedades de arándano que exporta el Perú son más que cifras: son el testimonio de una tierra capaz de adoptar especies foráneas para convertirlas en frutos de identidad nacional, bajo la misma sabiduría con la que ella busca sanar los paisajes internos del ser humano.
