Distintos estudios científicos recientes han revelado que el consumo regular de mango puede contribuir significativamente a mejorar la salud metabólica. Investigaciones publicadas en Nutrition and Metabolic Insights y Nutrients señalan que esta fruta tropical, rica en fibra, antioxidantes y compuestos bioactivos, ayuda a reducir los niveles de insulina en ayunas, mejorar la sensibilidad a la insulina y controlar los niveles de azúcar en personas con sobrepeso, obesidad e inflamación crónica de bajo grado.
Uno de los estudios demostró que, tras cuatro semanas de consumo regular de mango, los participantes mejoraron sus indicadores de metabolismo de la glucosa, sin cambios en el peso corporal, lo que sugiere un efecto directo de los compuestos del mango sobre la función insulínica.
Otro ensayo, de 12 semanas, confirmó que el consumo diario de pulpa de mango liofilizada logró reducir los niveles de glucosa en personas con obesidad, sin afectar su composición corporal, dado a su contenido de niveles elevados de antioxidantes y fitonutrientes.
Además, a nivel celular, investigaciones recientes muestran que los polifenoles del mango activan vías metabólicas clave que favorecen la quema de grasa y reducen la formación de nuevas células adiposas, lo que refuerza su potencial como alimento funcional frente a la obesidad y trastornos relacionados. Asimismo, ayudan a combatir las citoquinas proinflamatorias, lo que sugiere que podría ayudar a reducir el riesgo de las enfermedades que se relacionan con la obesidad.
Estos hallazgos consolidan al mango como una opción alimentaria natural y efectiva para apoyar el control de la glucosa, la reducción del riesgo de diabetes tipo 2 y la mejora del metabolismo.
Más allá de estos beneficios, una porción de mango aporta 100 calorías, la cantidad recomendada diaria de vitamina C y 35 % de vitamina A, que es importante para la visión, crecimiento de los huesos y mantener saludables las membranas mucosas y la piel. Asimismo, cuenta con más de 20 diferentes vitaminas (especialmente A, B6 y C), minerales (potasio, magnesio, calcio, hierro, fósforo, zinc), flavonoides como el betacaroteno, alphacarotene y beta-criptoxantina, que ayudan a la vitamina A potenciar sus efectos, así como 12 % de fibra.
Trate de incorporar el mango a su rutina diaria, en estado fresco, en batidos o incluso como ingrediente de salsas para acompañar platos salados.
