Con la entrada en vigor de la ley de deforestación cero de la Unión Europea, que prohíbe la importación de productos asociados a la tala de bosques, el Perú enfrenta el desafío de adaptar su producción agrícola y forestal a estándares ambientales más estrictos.
El Ing. Agr. Dennis del Castillo Torres, director del Programa de Manejo de Bosques y Servicios Ambientales del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), advierte que la trazabilidad será clave para garantizar el origen legal y sostenible de productos como la madera, el café, el cacao y diversos frutos amazónicos, y representa una oportunidad para que pequeños productores y comunidades indígenas accedan a mercados más exigentes y responsables.

— Ingeniero Del Castillo, ¿cómo se prepara Perú de cara a la ley antideforestación o deforestación cero, aprobada por el parlamento europeo, que prohíbe la importación y comercialización de productos que hayan talado o dañado bosques para su cultivo o producción después del 31 de diciembre de 2020? ¿Qué medidas está tomando el Estado para apoyar a los exportadores en la adaptación a estos nuevos estándares?
— Si el Perú desea mantener y ampliar sus exportaciones de productos forestales —tanto maderables como no maderables— hacia los países de la Unión Europea, debe adaptarse a exigencias ambientales y legales ya vigentes. La primera condición establece que los productos deben estar libres de deforestación y degradación forestal. En términos específicos, esto implica que no deben haberse talado más de 0.5 hectáreas de bosque, ni árboles con una altura superior a cinco metros o con una cobertura de copa mayor al 10 %. Esta norma rige desde el 31 de diciembre de 2020. La segunda exigencia señala que los productos deben haber sido obtenidos conforme a la legislación vigente en su país de origen. Esto abarca regulaciones sobre uso del suelo, protección ambiental, conservación de la biodiversidad, derechos laborales, derechos humanos reconocidos internacionalmente, y leyes anticorrupción, tanto comerciales como aduaneras. La tercera condición obliga a que cada producto cuente con una declaración de diligencia debida. Este documento debe acreditar, con información y evidencia verificable, que se han aplicado medidas efectivas para identificar, evaluar y mitigar los riesgos asociados a su producción. Estas nuevas normativas de la Unión Europea representan, sin duda, un desafío para los exportadores peruanos. Sin embargo, también abren una oportunidad para fortalecer la trazabilidad, la legalidad y la sostenibilidad en el uso de nuestros recursos forestales. En este contexto, es crucial que el Estado articule esfuerzos con productores y exportadores para implementar estrategias que aseguren el cumplimiento de los estándares europeos y mantengan el acceso a ese mercado.

Rastrar la procedencia de los productos
— ¿Existen certificaciones o mecanismos en Perú que ya garanticen que los productos cumplen con los criterios de no deforestación?
— En un entorno internacional cada vez más exigente, la trazabilidad se ha vuelto una herramienta clave para las empresas que buscan competir en el extranjero. Este sistema permite rastrear el recorrido completo de un producto: desde su origen —materias primas, insumos y empaques— hasta cada etapa del proceso productivo, almacenamiento y distribución. El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre promueve la trazabilidad para garantizar el origen legal de productos maderables y fomentar un manejo forestal sostenible. Este enfoque también refuerza la competitividad de la oferta peruana frente a las crecientes demandas de sostenibilidad. Uno de los pilares del sistema es el registro de árboles autorizados por la Autoridad Regional Forestal y de Fauna Silvestre. Este procedimiento permite identificar con precisión la ubicación del árbol del que proviene la madera, dentro del área autorizada para su aprovechamiento.
— ¿Este sistema puede aplicarse también a productos agrícolas como el café o el cacao?
— Absolutamente. La trazabilidad es fundamental para cultivos como el café y el cacao, especialmente con la nueva regulación europea sobre deforestación cero. Solo se permitirá el ingreso de productos cuya cadena de producción no esté vinculada a la deforestación. Por ello, los operadores deberán identificar con precisión las parcelas de cultivo y evitar cualquier mezcla con materias primas de origen incierto. En Perú, ya existen empresas que brindan servicios de trazabilidad para diversos sectores, aunque por motivos de confidencialidad no se revelan sus nombres. Lo recomendable es que los productores, tanto forestales como agrícolas, se acerquen a las autoridades o a organizaciones especializadas en producción sostenible para recibir el asesoramiento técnico necesario. En resumen, la trazabilidad no solo facilita el acceso a mercados exigentes, también impulsa la formalización, transparencia y mejora las condiciones comerciales en el agro peruano. Cada envío debe estar respaldado por una declaración de diligencia debida, que incluya la geolocalización de las parcelas y el lugar de origen de los cultivos.

— ¿Qué impacto tendrá esta norma europea en la economía de los pequeños productores y comunidades indígenas, más allá de su impacto positivo en el medio ambiente?
— Con la entrada en vigor de normativas más estrictas sobre deforestación cero, la trazabilidad se ha convertido en un requisito clave para acceder a los mercados internacionales. Si se cumplen rigurosamente las exigencias de la Unión Europea, esta normativa no solo representa una oportunidad para posicionar nuestros productos en ese bloque comercial, sino también una vía efectiva para conservar nuestros bosques. Sin embargo, para aprovechar plenamente esta oportunidad, es fundamental que los productores se organicen en asociaciones o cooperativas, lo que les permitirá acceder a servicios de trazabilidad, obtener insumos a menor costo y negociar mejores precios por sus cosechas.
— ¿Cómo podría Perú convertir esta norma en una oportunidad para posicionar sus productos en el mercado europeo?
— En un mundo donde el origen importa más que nunca, estar organizados y cumplir con los estándares internacionales ya no es una opción, sino una estrategia para crecer. La asociatividad es clave para que los pequeños productores puedan competir en mercados altamente competitivos. Sin una estructura organizada, resulta casi imposible acceder a las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales.
— ¿Qué otros productos amazónicos se verían favorecidos con la implementación del sistema de trazabilidad para acceder al mercado europeo?
— La implementación del sistema de trazabilidad promete transformar la industria de la madera en el país. Aunque se prevé cierta resistencia en las fases iniciales, los productores que logren cumplir con las normativas internacionales estarán mejor posicionados a mediano y largo plazo. Al adherirse a estos estándares, se adelantan a las regulaciones que los principales mercados globales adoptarán en el futuro, asegurando su competitividad. Pero no solo los productos maderables se benefician de la trazabilidad. Los productos no maderables, como el aguaje, camu camu, huasaí y otros frutales amazónicos, también tienen mucho que ganar. En la acuicultura, la trazabilidad facilitaría la exportación de filetes de paiche, gamitana y doncella, productos provenientes de lagunas y estanques manejados de forma sostenible. Estos productos, al contar con la garantía de ser libres de deforestación, se posicionan como opciones preferidas en mercados que priorizan la sostenibilidad. Más allá de ser un simple requisito normativo, la trazabilidad se ha convertido en una herramienta estratégica para hacer negocios. Al garantizar que los productos provienen de fuentes legales y sostenibles, las empresas pueden captar la atención de un público cada vez más consciente y dispuesto a apoyar prácticas responsables. Además, la trazabilidad ofrece a las empresas la oportunidad de identificar áreas de mejora en sus procesos, optimizando su cadena de suministro y reduciendo riesgos.
