El ubérrico valle de Catapalla, en Lunahuaná, Cañete, región Lima, se distingue no solo por su destacada producción de uvas, vinos y piscos de alta calidad, sino también por ser cuna de emprendedores visionarios. Entre ellos se encuentra la Sra. Elizabeth Cortez Martínez, quien, siguiendo una arraigada tradición familiar que se remonta a varias generaciones desde 1960, ha demostrado un espíritu emprendedor excepcional al transformar las uvas cultivadas en sus campos de Catapalla y Condoray en vinos y piscos galardonados en diversos concursos.
Tras el fallecimiento de su padre en 2004, Elizabeth tomó la decisión de fundar su propia empresa, “Los Viñedos Cortez”, y estableció su propio alambique en Catapalla para la producción de los renombrados piscos “Cortez”, así como lagares para la elaboración de vinos en menor escala. Este paso no solo marcó el inicio de una nueva era para la familia Cortez, sino que también creó oportunidades laborales significativas para la comunidad local.
Impulsada por su perseverancia y deseo de superación, Elizabeth se capacitó no solo en el negocio de vinos y piscos y participó en eventos organizados por instituciones como Promperú, el Ministerio de la Producción y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, ampliando así su conocimiento y fortaleciendo su red de contactos.
Más tarde, con el apoyo de su esposo, Elizabeth fundó la Bodega “La Rinconada”, con la cual amplió su producción de vinos y piscos. Actualmente, la bodega produce alrededor de 20.000 litros de vinos anualmente, incluyendo variedades secas y semisecas, tanto blancas como tintos, además de una cantidad similar de piscos en una amplia gama de presentaciones.
La pasión de Elizabeth por la vitivinicultura la llevó a presidir la Asociación de Productores del Pisco de la cuenca del río Cañete-Lunahuaná-Pacarán-Zúñiga, desde donde promovió la colaboración y capacitación entre los asociados y organizó una vendimia especial, diferenciada del evento municipal de Lunahuaná.
