El 13 de diciembre del 2019 se fundó la Asociación de Productores Agropecuarios de Solecape Innovadores de Mochumí (Apasim), región Lambayeque, para sustituir los cultivos tradicionales de sus chacras, arroz, maíz amarillo duro y menestras, por otros de mayor rentabilidad económica y de exportación como pitahaya, arándano, mora, fresa y frambuesa.
Actualmente, a dos años y pico de aquella partida, se ha comenzado a cosechar los éxitos, y eso se aprecia en los rendimientos económicos. Los fundadores de la asociación no se equivocaron en plantear esta reconversión productiva.

La iniciativa para el cambio de cultivos, en un ambiente donde siempre se producen resistencias, corresponde a los hermanos Cirilo, Gregorio, Manuel, Trinidad, Paula y Felipa Santisteban García, junto con los hijos de dos de los hermanos, los Ings. Agr. Javier y Juan Carlos Santisteban Ayala; así como el Ing. Ind. Franklin Santisteban Santamaría, y el Ing. de Sistemas Edwin Asunción Santisteban Santamaría.
En realidad, para los ingenieros Javier y Juan Carlos Santisteban Ayala no resultaban nuevos ni novedosos los cultivos, pues los habían visto en algunos fundos donde ellos trabajaron. Con esa experiencia ellos decidieron dar el cambio y ahora se ha impuesto la competitividad, en la que se priorizan la calidad, los rendimientos productivos y económicos, y las mayores facilidades para acceder a los mercados.
Los frutos están vendiéndose con la marca Famfrut, y la institución que los agrupa está trabajando con el propósito de tener una certificación orgánica, que facilitará el acceso a mercados internacionales.

Frutos de la educación
La reconversión productiva se inició con 10 plantas de pitahaya, de la variedad Undatus (cáscara fucsia, pulpa blanca), luego llegó la variedad American Beauty (cáscara fucsia, pulpa fucsia), posteriormente la variedad Híbrida Costaricensis y/o purpusi (cáscara roja, pulpa roja) y otras variedades que están en modo de prueba y aclimatación.
Actualmente la asociación tiene cerca de una hectárea de pitahaya, más un vivero con 1,600 plantas listas para llevar a campo definitivo.
Como la idea del proyecto surgió de los dos ingenieros agrónomos, ellos son los encargados del manejo de las parcelas y la asistencia técnica en campo; en tanto, el ingeniero industrial se encarga de la parte comercial; y, el ingeniero de sistemas, de la parte administrativa.
Es decir, toda la familia ha cambiado de actitud y está decidida a mejorar su condición sobre la base de creatividad, e innovación, aprovechando los recursos existentes y dando valor a los conocimientos adquiridos por los cuatro ingenieros del clan familiar.
Metas en lo inmediato
Los socios de Apasim tienen como meta, por ahora, llegar a tener 10 hectáreas de pitahaya, 3 ha de arándanos, otras de fresas, frambuesas y moras. Las fresas están cultivándolas entre los camellones de la pitahaya, todas atendidas con sistemas de riego por goteo, como lo hacen las grandes empresas exportadoras, según manifiesta el Sr. Cirilo Santisteban García, presidente de la visionaria asociación.
Ejemplo de asociatividad
El proyecto reseñado es un verdadero ejemplo digno de replicar en todo el país tanto en la parte agrícola, pecuaria, agroindustrial aprovechando el talento y la visión de los jóvenes profesionales para sacarle ventaja a la asociatividad.
