El Dr. Dennis del Castillo Torres, director de Investigación del Manejo de Bosques del Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP), afirma que se está desperdiciando el gran potencial de la Amazonía, por falta de tecnología, conocimiento y la falta de visión para promover negocios sostenibles, con base a los ingentes recursos que posee dicha región.
Para pasar de ser un país exportador solo de materia prima, él propone invertir en tecnología y plantas procesadoras para darle valor agregado a los productos primarios para luego exportarlos a diversos mercados del mundo. Leamos:
– ¿La Amazonía representa una buena opción para compensar las áreas perdidas o dejadas de sembrar en las zonas de secano, debido retraso de las lluvias?
– Claro que sí. La Amazonía es un paraíso de oportunidades y también de realidades para hacer grandes negocios sostenibles. Y cuando hablo de oportunidades, siempre me refiero que fueron los productos de la Amazonía los que transformaron la economía y la salud del mundo. Por ejemplo, si no fuera por el caucho de la Amazonía no existirían las llantas y la industria automotriz no se hubiera desarrollado. De igual manera si no fuera por la quina, la malaria no se hubiera controlado.
Hace falta tecnología y científicos
– Entonces, ¿qué falta para poner en favor los recursos de la Amazonía, Dr. Del Castillo?
– Falta inversión en tecnología y gente capacitada. Para ser competitivos hay que aprovechar el adelanto de la tecnología para hablar de moléculas, fitoquímica, compuestos químicos como medio de oportunidades. Si no contamos con científicos de nivel es fácil que otros países nos ganen. Ahí está el secreto para aprovechar el gran potencial que tiene nuestra Amazonía.
– ¿Por qué el Estado no invierte en tecnología?
– Porque nos hemos acostumbrado a vender materia prima y a comprar productos elaborados, cuando esa materia prima lo tenemos acá y solo falta aplicar la tecnología. Lo que debemos hacer en el país es identificar talentos jóvenes en diferentes regiones y capacitarlos. Eso lo han hecho los coreanos. Eso debemos hacer nosotros.
Tierras aluviales
– ¿Cuánto es el potencial de la Amazonía para la producción de alimentos agrarios, sin que ello signifique talar un solo árbol más? Nos referimos al uso de las tierras aluviales y naturalmente fertilizadas que dejan las vaciantes de los ríos.
– Buena pregunta. Tenemos 18 millones de hectáreas de bosques aluviales inundadas por aguas provenientes de los Andes, ricas en sedimentos y fertilizantes, que son ideales para la producción agraria y forestal. Frente a Iquitos existen por lo menos 45.000 ha inundables, y en Pucallpa unas 40.000 ha. Lo paradójico es que en estas tierras fértiles vive la gente más pobre de la Amazonía, porque hay seis instituciones del Estado (ANA, Minam, Midagri, gobiernos regionales, incluso la Marina) que no han sido capaces de articularse para emitir certificados de posesión mayores a 10 años, condenando a toda esta gente a solo poseer certificados de posesión de uno o dos años, que solo les ha servido para desarrollar una agricultura de subsistencia. Estamos desperdiciando la oportunidad de aprovechar mejor los recursos naturales de estas tierras por falta de un marco legal.
– ¿De cuál de los ministerios depende de promover el aprovechamiento de esas tierras?
– Se requiere un trabajo articulado entre las instituciones del Estado. El Ministerio del Ambiente y el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego debería promover esa articulación con los demás actores, de lo contrario pasarán 100 años y esa gente seguirá siendo pobre.
– ¿Y en las extensas y fértiles playas que deja la vaciante de los ríos Amazónicos se pueden cultivar al mismo tiempo o su uso debe ser en forma escalonada?
– Cuando hablamos de uso de tierras también tenemos que hablar de técnicas especiales y cultivos. La época para aprovechar esas tierras va a depender el descenso de los ríos, que no ocurren en forma simultánea.
Conectividad y valor agregado
– Si bien es cierto las vaciantes de los ríos dejan extensas tierras fertilizadas para desarrollar agricultura temporal, también es verdad que uno de los problemas por lo que no se aprovecha esa ventaja es por falta de conectividad para sacar la producción hacia los mercados, ¿qué se debe hacer para superar este obstáculo?
– No solo hay que hablar de falta de conectividad sino también de transformación. Por ejemplo, en el caso del arroz si no tenemos molinos cercanos, el arroz se va a malograr. Lo mismo sucede con el camu camu y el aguaje que, al ser frutos muy perecibles, requieren de plantas de transformación. Estas plantas tienen que instalarse en lugares estratégicos. La parte de transformación y postcosecha son fundamentales. En el caso de la conectividad hay que aprovechar los ríos. Pensemos en barcazas para trasladar nuestra producción hasta las ciudades. Y desde ahí usar las carreteras y los aviones tipo búfalo.
– Doctor, ¿sería el Estado o los empresarios quienes se encargarían de instalar estas plantas de transformación?
– Tiene que existir una alianza en donde el Estado dé facilidades en la instalación de servicios (luz, agua, internet, etc.), seguridad jurídica, y la empresa privada se encargue de invertir y de generar empleo, como sucede en otros países de la región como Brasil. En ese país, en la ciudad de Belén do Pará, en donde también hay zonas inundables como en el Perú, pero en mayor extensión, existen plantas de transformación de frío, que reciben diferentes productos amazónicos, que luego son procesados en sachet para ser distribuidos en todo el Brasil. Si los brasileros lo hacen, también nosotros lo podemos hacer.
– La agricultura amazónica enfrenta problemas como la falta de tecnología, créditos, titulación, a los que se suman los bajos precios que se pagan por los productos agrarios, ¿cómo superamos estas limitantes para promover el potencial agrario de nuestra Amazonía?
– En las zonas inundables, yo no hablaría de titulación, que también es una forma de tenencia de la propiedad, sino de concesiones de 20 o 30 años que te permitan desarrollar la agroforestería, la forestería, y no de concesiones de 1 o 2 años, que son períodos muy cortos para implementar y echar andar algún proyecto.
Plantas de transformación de madera
– En el tema de los créditos, ¿qué plantea?
– En la Amazonía baja se requiere de créditos blandos, ya que la agricultura de la zona no es de grandes haciendas, es pequeña o mediana, por eso se requiere de créditos con intereses bajos, casi promocionales. Pero no solo pensemos en la agricultura, también trabajemos en la madera, pero transformada. Y aquí también necesitaremos plantas de transformación para que la madera salga con valor agregado, o sea en forma de muebles, etc.
Chocolates de calidad
– ¿Qué cultivos podríamos aprovechar en la selva alta donde existe un clima óptimo, suelos con buena fertilidad natural y una acidez moderada?
– El cacao es una buena alternativa, pero no para exportar como materia prima de calidad, sino para producir chocolates de calidad, para salir a competir con los mejores chocolates del mundo. Nuestro cacao es de buenísima calidad. Lo que nos falta es tecnología para transformarlo en chocolates finos. Estamos desperdiciando una vez más otra gran oportunidad de negocio. Otro producto que podríamos aprovechar es la nuez de la manchinga (Brosimum alicastrum), que los mexicanos la llaman nuez maya u ojoche. El fruto de esta especie forestal es rico en proteínas, potasio, que se consume en la Amazonía tipo harina, pero que a diferencia de la haría de trigo, ésta es libre de gluten, y justamente, ahí radica su ventaja. Este producto es ideal para los mercados veganos de los países nórdicos por lo que su demanda es muy cotizada. Actualmente el kilo de manchinga cuesta 100 dólares. El Perú tiene nueve especies diferentes de manchinga, pero solo lo aprovecha como madera olvidándose del fruto, que es en donde está el negocio.
– Si la rentabilidad de esta especie radica en su nuez, ¿qué es lo que hace falta para no aprovecharla?
– Falta de conocimiento, falta de investigación y falta de visión para convertirlo en negocio. Si yo voy a investigar manchinga, yo tengo que ver cual es la variedad más precoz, cuál es la que produce más, para desarrollar un producto que pueda vender en los Estados Unidos, Europa y Asia. Otra especie desaprovechada, con gran potencial comercial, es la nuez de casho o marañón, conocida como la nuez de la india. En el Perú la gente consume casho como fruta fresca o en jugo, siendo lo más comercial la nuez de la semilla, que en el extranjero se paga hasta 50 dólares el kilo por sus propiedades anticancerígenas.
Turberas
– ¿Y qué está haciendo el IIAP para poner en valor estas especies?
– El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) viene trabajando en buscar alternativas de negocio con base en la biodiversidad, como es el caso de la manchinga, pero también para darle valor a los extensos aguajales, donde están los pantanos y las turberas de la Amazonía, que son grandes almacenes de carbono bajo el suelo. En el contexto actual del cambio climático, las turberas son un tesoro para el Perú. Porque si nosotros conservamos las turberas, podremos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y negociar el pago por servicios ambientales. Y el IIAP ha trabajado mucho en la medición y valorización de estas turberas.
