La diversidad de plantas y la época seca influyen en la variedad de agallas que forman los artrópodos en el Cerrado, la sabana brasileña. Así lo demuestra una investigación realizada en el Parque Estatal Serra do Cabral, en Minas Gerais, con la participación de Julio Grandez-Rios, investigador del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP).
El equipo identificó 50 tipos de agallas en 37 especies vegetales pertenecientes a 20 familias botánicas. También encontró diferencias entre las estaciones: durante la época seca se registró un promedio de 5,09 tipos de agallas por parcela, casi el doble que en la época lluviosa, cuando el promedio fue de 2,71.
Las agallas son estructuras que se forman en los tejidos de las plantas como respuesta a la acción de herbívoros especializados. Estas estructuras proporcionan alimento y protección a los organismos que las inducen frente a las condiciones ambientales.

Época seca y variedad de plantas favorecen más tipos de agallas
La estación del año tuvo un efecto significativo. La mayor variedad de agallas en la época seca podría relacionarse con el estrés hídrico, es decir, la falta de agua, que deja a las plantas más expuestas a los herbívoros. A su vez, las fases inmaduras de estos artrópodos pasan la sequía a resguardo dentro de los tejidos vegetales y emergen en la época lluviosa, sobre todo para reproducirse.
Los autores plantean que los incendios de la transición entre estaciones pudieron influir en la menor variedad de agallas de la época lluviosa, aunque lo presentan solo como una posible explicación.
Los análisis estadísticos mostraron que la variedad de plantas influye de forma positiva y significativa en la diversidad de estos artrópodos. Más especies vegetales ofrecen más lugares donde depositar los huevos. Entre ellas destacó Copaifera langsdorffii, con siete tipos de agallas, equivalentes al 14 % del total. Su familia, Fabaceae, reunió la mayor cantidad de tipos, con 18; Asteraceae y Vochysiaceae tuvieron cuatro cada una.
En cuanto a los organismos responsables, la familia Cecidomyiidae, del orden Diptera (moscas y mosquitos), fue la más diversa entre los grupos identificados, con 15 tipos de agallas (30 %). Sin embargo, el 64 % de los tipos no pudo identificarse con precisión taxonómica.
Para desarrollar el estudio, los investigadores evaluaron 20 parcelas de 100 metros cuadrados en septiembre y noviembre de 2019, meses que correspondieron a la época seca y a la lluviosa, respectivamente. Además, clasificaron las agallas según sus características externas, como la forma, la estructura y el color.
El trabajo se publicó en la revista Biota Neotropica y los autores son Bruno Maia Oliveira, José Osvaldo Silva Júnior, Kelly Christie dos Santos Costa, Julio Miguel Grandez-Rios, investigador del IIAP, y Walter Santos de Araújo.
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