El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) viene instalando trampas caseras hechas con botellas de plástico recicladas en hectáreas de cultivo de café en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), con el fin de reducir la presencia de la plaga de la broca en este cultivo.
La instalación se realizó durante el desarrollo de cursos de capacitación promovidos por la Estación Experimental Agraria Perla del Vraem del INIA, donde la entidad ha transferido tecnologías que permitirán a los productores realizar la elaboración y colocación de las trampas en plantaciones cafetaleras en producción.

Estas trampas han sido diseñadas con botellas de plásticos recicladas con capacidad de 2 a 3 litros, las cuales tienen una apertura en la parte media convirtiéndolas en una cámara abierta. En ellas se deposita una mezcla de café pasado con alcohol medicinal en proporción de 1:1.
La función del alcohol es soltar gradualmente el aroma del café mediante una abertura de 1 mm de diámetro realizada en la tapa de caucho del difusor. El alcohol, al volatilizarse, permite que la broca ingrese a la cámara y quede atrapada en una solución jabonosa que es colocada en la base de la trampa, a fin de romper la tensión superficial y hacer que el insecto se hunda en ella, sin opción de sobrevivir.

La trampa casera captura en su mayoría broca hembras del café (Hyphotenenus hampei), el funcionamiento es desde el punto de vista ecológico, ya que se basa en acción del volátil y del pésimo vuelo del insecto. Esta tecnología permitirá reducir la densidad poblacional de la broca y el uso de insecticidas químicos.
