La agricultura en las regiones de Junín, Huancavelica, Ayacucho y Pasco atraviesa una transformación en la forma de acceder a tecnología para el campo. Mediante créditos para maquinaria y otros activos productivos, los agricultores pueden financiar equipos que se pagan con la mayor productividad que generan, facilitando el reemplazo de herramientas manuales por tecnología de alto rendimiento.
Entre las principales inversiones destacan sistemas de riego, cosechadoras, tractores e implementos especializados, que contribuyen a incrementar la eficiencia y productividad de las actividades agrícolas.
La tecnificación del campo ha permitido que pequeños y medianos productores eleven el rendimiento de cultivos como papa, trigo, linaza, quinua, café, maíz y cacao, entre otros. Este esquema de financiamiento facilita una planificación financiera acorde con la capacidad de pago del agricultor, evitando afectar su economía.
Como parte del proceso, los agentes financieros visitan los predios para conocer la realidad de cada productor, evaluar el tipo de cultivo y su ciclo vegetativo, y brindar una asesoría personalizada. Con esta información se diseña un cronograma de pagos adaptado a la época de cosecha y al flujo de ingresos de cada campaña.

Para acceder al crédito se requiere, principalmente, contar con al menos un año de experiencia en la actividad agrícola y ser propietario de una hectárea o más de terreno. Presentada la documentación, el desembolso puede concretarse al día siguiente, dependiendo del monto solicitado, permitiendo que las familias productoras den el salto hacia una agricultura más rentable y competitiva.
«El principal cambio que experimenta una familia dedicada al campo cuando incorpora tecnología es su visión del negocio. Deja de ser una agricultura de subsistencia para convertirse en una actividad más rentable y, en muchos casos, evolucionar hacia un modelo empresarial que mejora la calidad de vida y la dinámica familiar», sostuvo Juan Valdivieso.
El especialista agregó que un crédito para activos fijos también tiene un importante impacto social, ya que rompe con el esquema tradicional de cuotas mensuales y adapta los pagos a la realidad del campo. De esta manera, el productor puede adquirir tecnología y maquinaria respetando los tiempos del ciclo vegetativo y de la cosecha, mediante cuotas variables o esquemas de libre amortización que responden al flujo real de ingresos de cada campaña agrícola.
Valdivieso, quien además se desempeña como gerente de Negocios de Caja Piura, señaló que durante 2025 el crédito para activos fijos representó el 42 % de las colocaciones de la entidad en la zona centro del país. Los agricultores destinaron estos recursos principalmente a la compra de tractores, trilladoras y motofumigadoras, así como a la construcción y mejora de corrales, establos y despulpadoras de café y cacao. En la zona de Pampas-Tayacaja, la mayor demanda se concentró en tractores agrícolas.
Para 2026, Caja Piura proyecta un crecimiento del financiamiento para activos fijos en la región centro y estima que el 25 % de las colocaciones estará destinado a la adquisición de maquinaria agrícola.
