El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) informó que cerró el 2025 con un resultado de alto impacto en la vida cotidiana de miles de familias amazónicas. A lo largo del año, la institución produjo y transfirió 2.86 millones de alevinos de peces nativos, una cifra que superó en 29 % la meta anual establecida de 2.22 millones, consolidando su aporte al fortalecimiento de la seguridad alimentaria y al desarrollo de la acuicultura familiar en comunidades rurales e indígenas.
Gracias a este esfuerzo, 2843 familias de 503 comunidades nativas y campesinas hoy cuentan con peces en sus estanques familiares. Las acciones se desarrollaron en 83 distritos y 28 provincias de Loreto, Ucayali, San Martín, Madre de Dios, Amazonas, Huánuco, Cusco y Puno, territorios donde el acceso a proteína y a ingresos estables son difíciles.

La producción se concentró en especies muy valoradas por las comunidades. El paco lideró la entrega con 1.23 millones de alevinos, seguido por la gamitana con 949 190 y el boquichico con 654 850. Esta selección permitió responder a las condiciones locales y a los hábitos de consumo de cada zona.
El proyecto también puso énfasis en las mujeres. Un total de 816 recibieron alevinos para sus estanques, lo que fortaleció su rol en la economía familiar y en la toma de decisiones productivas dentro de la comunidad.
Capacitación
Además de entregar peces, el IIAP apostó por el conocimiento. Durante el año se realizaron 58 cursos prácticos de manejo acuícola, en los que participaron 1855 productores y productoras. De ellos, 789 fueron mujeres que hoy cuentan con más herramientas para asegurar una crianza eficiente y sostenible.
Los beneficios se proyectan en el corto y mediano plazo. La cosecha estimada supera las 1122 toneladas métricas de carne de pescado, con un valor económico mayor a S/16.83 millones. Esto significa más alimento, mayores ingresos y mejores oportunidades para las familias beneficiadas.
Con estos resultados, el IIAP confirma que la acuicultura rural no solo produce peces, sino también bienestar, autonomía y esperanza para las comunidades más vulnerables de la Amazonía peruana, y deja una base firme para continuar el trabajo en 2026.
