Por: Ing. Javier Bobadilla Leiva
Lo hemos venido diciendo en diferentes espacios (fórums, conferencias, grupos de trabajo, etc.), que la II Reforma Agraria, que el presidente de la República ha puesto en agenda, no se trata de una nueva distribución de tierras. La distribución de las tierras ya la hizo el General Juan Velazco Alvarado durante la Primera Reforma Agraria en, donde las grandes Haciendas de la época, fueron adjudicadas a los campesinos de todo el país.
Nos guste o no, la Reforma Agraria de Velasco, significó un antes y un después en la estructura social, económica y cultural del país. No necesariamente significó la modernización del agro nacional, significó tal vez, el Grito de Libertad del Indio Peruano que en ese entonces, los hacendados eran dueños de la tierra, de los indios y de sus familias.
Tal como lo decía José Carlos Mariátegui en sus 7 ensayos de la Interpretación de la Realidad Peruana, allá a fines de la década de 1920: “El Problema del Perú, es el Problema de la Indio, y el problema de Indio es el Problema de la Tierra”. La Reforma de Velasco, puso punto final a esta etapa de la historia, de servidumbre, explotación y abuso de las familias peruanas de la época.
La II Reforma Agraria, hoy en debate, se trata de la reivindicación del sector agrario nacional, principalmente de la pequeña agricultura o de la Agricultura Familiar del país, que agrupa a 2.2 millones de familias en el campo. Se trata de hacer del sector agrario, uno de los pilares fundamentales de desarrollo nacional. Que genera ingresos y empleo masivo, que genera prosperidad y bienestar para nuestra gente a lo largo y ancho de nuestro Perú.
Visto de esta manera, los objetivos, retos y desafíos de esta II Reforma Agraria, debería ser motivo de unidad de todos los peruanos y peruanas, del Estado y de todas las organizaciones y los gremios agrarios directamente involucrados en el sector. Es momento de unirnos todos, la pequeña agricultura y agricultura familiar, pero también el sector agroexportador que agrupa a pequeños, medianos y grandes empresarios. Las universidades, corporaciones proveedoras de insumos, medios de comunicación especializados, entre otros actores clave para formar la Gran Unidad Nacional de la II Reforma Agraria en el Perú.
Hay que conquistar los mercados del mundo, hacer del Perú una Potencia Mundial de Alimentos, tenemos todo para lograrlo. Tenemos diversidad de climas, suelos, agua, etc., un conjunto de elementos que nos dan muchas ventajas sobre otras zonas productoras de alimentos en el planeta. El sector agroexportador peruano, tiene el know how, tiene mucha experiencia y conocimiento en la producción de campo y la comercialización, que ha hecho de este sector, un sector exitoso. Esa experiencia la tenemos que aprovechar a favor de todos los agricultores del País.
Nos toca hacer dos cosas puntuales y estratégicas a la vez.
Primero: Tecnología de Punta, para alcanzar máximos rendimientos productivos en el campo. El maíz amarillo duro debe alcanzar 12 toneladas por hectárea, el ajo debe alcanzar 20 toneladas por hectárea, la palta 20 toneladas por hectárea, y así todos los productos agrícolas, pecuarios y forestales, deben alcanzar máximos rendimientos, producto de un impecable manejo tecnológico en los campos de producción.
Segundo: Valor Agregado y comercialización, no será posible hablar de una II Reforma Agraria, sino masificamos a nivel nacional, el funcionamiento de plantas de procesos y valor agregado para todos los productos agrícolas, pecuarios y forestales. La única forma de conquistar los mercados del mundo es con productos terminados, que han pasado por una planta de valor agregado, garantizando su calidad, y una presentación adecuada con empaque y etiqueta de por medio.
El Estado tiene que adecuarse a estos desafíos. Tenemos que organizar los servicios del Estado en función a los objetivos que nos plantea esta II Reforma Agraria. Tenemos entendido que el FAE AGRO fue creado como un instrumento que permita financiar el sector agrario, pero que no funciona, o tal vez fue diseñando para que no funcione. Hay que hacer funcionar al Estado, si el FAE AGRO no funciona, hay que cerrarlo y estructurar un nuevo instrumento financiero que funcione, a la medida de los negocios agrarios. Si una hectárea de palta requiere una inversión de 30 mil dólares en 5 años, hay que diseñar un instrumento financiero para esos 5 años, y que se garantice el retorno.
Al Reactiva Perú se dio 60 mil millones de soles, que benefició principalmente a grandes empresas, entre ellos los bancos, a tasas de interés muy convenientes entre 1.5 y 2 %. Pero para la pequeña agricultura un FAE AGRO que no funciona, y lo poquito que funcionó a tasas de interés sobre 14 %, total abuso y total falta de respeto y compromiso con el País.
Tenemos que establecer políticas de promoción y fomento, vamos al rescate de nuestra Agricultura Familiar. Hay que dimensionar políticas para subvencionar tecnología productiva de campo y los procesos de valor agregado. Apoyando a nuestros agricultores con semillas mejoradas y material genético de calidad, con fertilizantes y otros aspectos de los procesos productivos.
Es fundamental, aprovechar la experiencia y el conocimiento del sector agroexportador. Por eso, hay que establecer mecanismos de alianzas y cooperación, entre el Estado, los pequeños productores, los agroexportadores y las entidades financieras. Para garantizar procesos sostenibles de tecnificación del campo, los procesos de valor agregado y la comercialización. Donde hay plantas de procesos y valor agregado aprovecharemos esa capacidad instalada, y dónde no hay, deberá promoverse su implementación y funcionamiento.
De igual manera hay que potenciar nuestra experiencia en asociatividad dada en los últimos años, sobretodo el modelo cooperativo que también viene mostrando muchos éxitos. Nuestras cooperativas y nuestros Agroexportadores serán la locomotora de la modernización del sector agrario y de la conquista de los mercados del mundo.
Tiene que haber necesariamente una reingeniería de las organizaciones y los gremios agrarios. Las cooperativas y otros modelos asociativos tienen que entrar de una vez por todas a desarrollar una gestión empresarial impecable, la columna vertebral del asociativismo, deberá ser la gestión empresarial.
Los gremios históricos como la Confederación Nacional Agraria CNA, la Confederación de Campesinos de Perú CCP, y la Junta Nacional de Usuarios de los Sectores Hidráulicos del Perú, entre otros, tienen que adecuarse a los desafíos actuales. Las empresas agroexportadoras y sus gremios deberán asumir real compromiso con el Perú, poner al servicio del País toda su experiencia y conocimiento de los procesos productivos y del manejo del mercado tanto nacional como internacional, además de resolver la agenda social pendiente con la clase trabajadora del sector.
La II Reforma Agraria, si queremos que sea un procesos serio, deberá contar obligatoriamente con la participación activa de todas las organizaciones y gremios agrarios, pero también con la academia como universidades y centros de investigación científica y tecnológica, medios de comunicación especializados del sector, corporaciones proveedoras de insumos, entre otros. La II Reforma Agraria, requiere la gran unidad de todos los peruanos.
El día que alcancemos todo esto, hablaremos de la II Reforma Agraria. De lo contario seguirá la deuda social con nuestros hermanos y hermanas del campo. Pero sobretodo, quedará pendiente la construcción de este gran pilar para el desarrollo Nacional. Estamos acá para cumplir los objetivos nacionales y eso vamos hacer, cueste lo que cueste. Es el compromiso con el Perú.
