Hoy se conmemora el Día Nacional del Pisco Sour. Este emblemático cóctel tiene como insumo principal al pisco, nuestro destilado de bandera nacional. En el 2004, el Gobierno peruano instituyó el primer sábado de febrero para celebrar el clásico aperitivo, reconociendo su valor histórico y como una forma de fomentar su consumo.
Se trata de un homenaje a nuestro destilado de uva que es Patrimonio Cultural de la Nación. Nuestro cóctel bandera, tras más de 100 años de historia, continúa ganando popularidad y conquistando los paladares no solo de los peruanos, sino también de comensales de todo el mundo.
El pisco sour ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2007 por el entonces Instituto Nacional de Cultura (INC). Conozcamos un poco de su historia.
De acuerdo al investigador del Ministerio de Cultura, César Coloma, nuestro aclamado pisco sour fue creado en Lima, a principios del siglo XX, por el inmigrante anglosajón Víctor V. Morris, propietario del Bar Morris, ubicado en la antigua calle Boza 847, en el Jirón de la Unión.
Fue en un anuncio sobre este establecimiento en el libro Lima, la ciudad de los virreyes, de Cipriano A. Laos (Corbeil, Imprimerie Crété, 1927) donde aparece una ilustrativa información sobre el Morris Bar. Allí se señala que este local importaba toda clase de vinos, licores y cervezas y que, además, «se ha hecho famoso por la exquisita preparación de sus ‘pisco-sour’ y ‘whisky-sour’, etc., en los que emplea licores genuinos.
Luego se descubrió una referencia aún más antigua sobre este coctel limeño, en un artículo titulado De lo huachafo y lo criollo, publicado en la revista Mundial Nº 52, de Lima, 22 de abril de 1921. Allí se describen las andanzas de José Julián Pérez, un jaranista limeño, que solía asistir al conocido bar del inmigrante anglosajón, y que bebía una copa cuyo blanquecino contenido habíase encargado de preparar uno de los más aprovechados discípulos de Mister Morris, el popular propietario del popular Bar de Boza.
Coloma apunta una referencia anterior al pisco sour, que data de 1920, cuando Luis Alberto Sánchez publicó un capítulo de una novela limeña en la revista Hogar, donde el autor cuenta que algunos personajes asistieron a una función en el cine Excelsior, del Jirón de la Unión, y a la salida del cine, silenciosamente los dos amigos se encaminaron por la calle de Boza, Juan Antonio propuso un Pisco sour en el Morris Bar.
