El consumo de las hojas de quinua (Chenopodium quinoa) era una práctica muy conocida en el incanato. Estas hojas no se consumían crudas; primero eran hervidas, luego escurridas cuidadosamente y moldeadas con las manos en forma redonda, similar a un bollo. Esta preparación era conocida como “yuyo”. Esta forma de consumo sigue vigente en las comunidades remotas donde se cultiva este nutritivo grano andino.
Por ejemplo, en la cuenca del Titicaca (Puno), entre noviembre y enero, la quinua está en pleno desarrollo, con panojas y hojas tiernas y lozanas. En esta temporada, estas hojas, conocidas como chiwa en aimara y llijcha en quechua, son valoradas por los campesinos como una alternativa alimenticia nutritiva y versátil que merece mayor atención.
Según el Dr. Alipio Canahua Murillo, experto en este cultivo andino, las hojas de quinua destacan por su perfil nutricional. Contienen más del doble de proteínas que el grano de quinua y también presentan altos niveles de hierro, calcio, magnesio y vitaminas esenciales. Estas propiedades convierten a las hojas de quinua en un alimento clave para combatir la desnutrición crónica y la anemia infantil, especialmente en madres lactantes y niños, quienes pueden obtener beneficios significativos de su consumo regular. Además, fortalecen el sistema inmunológico, ofreciendo una ventaja frente a diversas enfermedades.
Estudios comparativos han demostrado que las hojas de quinua superan a verduras tradicionales como la espinaca, la acelga, el brócoli y la coliflor en contenido de proteínas, minerales y vitaminas. En un contexto donde muchas verduras provienen de valles costeros, con altos costos y riesgos asociados al uso de pesticidas, las hojas de quinua representan una alternativa local, saludable y económica. Su accesibilidad y bajo costo podrían jugar un papel crucial en la dieta tanto de comunidades rurales como urbanas.
Versatilidad culinaria
Las hojas de quinua ofrecen múltiples posibilidades en la cocina. Se pueden utilizar en sopas, tortillas, ensaladas, guisos, frituras y muchas otras preparaciones. Esta versatilidad permite incorporar sus beneficios nutricionales a diversas tradiciones culinarias, promoviendo una alimentación más sana y sostenible.
En un momento donde las crisis alimentaria y sanitaria continúan siendo un desafío global, este superalimento andino podría marcar una diferencia significativa.
Es hora de mirar hacia nuestras raíces y aprovechar al máximo los recursos que la naturaleza nos ofrece. Las hojas de quinua, con su extraordinario valor nutricional, demuestran que las soluciones a los problemas de salud y alimentación pueden estar más cerca de lo que pensamos.

