Diversos pueblos indígenas del Perú han utilizado desde tiempos inmemoriales las plantas medicinales, por ejemplo, la guanábana en su uso tradicional sirve para tratar diversas afecciones, funciona como analgésico, cicatrizante, entre otros.
La guanábana ha sido usada para evitar los vómitos y para facilitar el alumbramiento; las hojas remojadas en agua, aplicadas tópicamente, se usan como tranquilizante o para mantenerse sobrio; la tintura de las semillas pulverizadas en aguardiente ha sido usada como un emético potente.
El cocimiento como emplasto se coloca en los pies hinchados e inflamados, las hojas masticadas han sido utilizadas después de cirugías con el fin de atenuar las cicatrices; las hojas machacadas son aplicadas como cataplasma para aliviar eccemas y otras afecciones dérmicas, y reumatismo; la savia de las hojas frescas se ha usado para tratar erupciones cutáneas
En el Perú, la mejor evidencia del uso tradicional del fruto de esta planta se encuentra representada en muchos ceramios encontrados en tumbas precolombinas de la costa peruana, atribuyéndole el uso alimenticio desde aquellos tiempos hasta nuestros días. En la Amazonía peruana, la corteza, raíces y hojas son usadas como antidiabéticos.
Esta planta no solo se usa en el Perú sino también en varias partes del mundo. En las Antillas Holandesas, las hojas se colocan sobre la almohada o se toman para facilitar la conciliación del sueño; en Ecuador, los preparados de guanábana se toman como analgésicos y antiespasmódicos; en África, es utilizada como antipirético en los niños; en las Indias Occidentales, el cocimiento de las raíces u hojas es un remedio usado para problemas de la vesícula, así como para la tos, catarro, diarrea, fiebre, disentería e indigestión.
Fuente: Centro Nacional de Salud Intercultural
