En Madre de Dios, una de las regiones más afectadas por la deforestación en la Amazonía peruana, ha surgido una alternativa de desarrollo sostenible orientada a la recuperación de los suelos y la biodiversidad. Desde el año 2020, alrededor de 250 familias ganaderas decidieron transformar sus prácticas productivas y optar por la ganadería regenerativa, un modelo que busca incrementar la productividad sin sacrificar el bosque ni el bienestar animal.
El cambio no es menor. De acuerdo con el informe Deforestación, cambio de uso de la tierra y actividades ilegales en la Amazonía peruana (2001-2023), elaborado por FCDS Perú, el país perdió más de 3,05 millones de hectáreas de bosque húmedo amazónico durante ese periodo, de las cuales 322 000 hectáreas corresponden a Madre de Dios. La ganadería tradicional figura entre las principales causas de este deterioro ambiental.
Pero ¿qué hace distinta a la ganadería regenerativa?
Las familias han comenzado a aplicar cuatro principios orientados a devolver la vida al suelo y al bosque. El primero es el manejo holístico, que parte de la comprensión de que el suelo, el agua, las plantas y los animales conforman un mismo sistema. El segundo es la mejora del suelo, donde los antibióticos y fertilizantes industriales son reemplazados por bioinsumos elaborados a partir de microorganismos del bosque y sales nutricionales. En este proceso, las heces del ganado se convierten en abono, favoreciendo la regeneración del suelo y el florecimiento de la biodiversidad.
El tercer principio es el pastoreo rotacional, que organiza el desplazamiento del ganado en bloques, permitiendo que la tierra descanse, respire y se regenere. El cuarto corresponde a los sistemas silvopastoriles, que integran árboles dentro de los potreros para proporcionar sombra, diversificar la economía familiar y fortalecer la biodiversidad.
Primeros sistemas silvopastoriles en Iberia
La ganadería regenerativa requiere tiempo para incorporar progresivamente todos sus principios en cada predio. El avance más reciente se registró en 2024, cuando 20 familias del distrito de Iberia iniciaron la gestión de 40 hectáreas bajo sistemas silvopastoriles. En este esquema, cada árbol cumple una función específica: brindar sombra, servir como fuente de alimento para el ganado, delimitar áreas o aportar valor productivo. La selección de especies no es aleatoria, ya que se busca una combinación adecuada entre especies nativas y locales que garantice la prosperidad del ecosistema.
“Nos reunimos con las familias y les mostramos cinco diseños de sistemas silvopastoriles, cada uno con un valor distinto, algunos con mayor presencia de árboles frutales, otros con más arbustos o especies forestales. Ellos eligen cuál implementar de acuerdo con sus necesidades y el tipo de terreno”, explicó Priscila Pasco, oficial de Agroecología de WWF.
Para llevar a cabo la implementación, se organizaron brigadas locales de siembra y se desarrollaron procesos de capacitación orientados a fortalecer nuevas habilidades. “Ser parte de esta experiencia ha sido muy enriquecedor. Conozco el origen de cada semilla y dónde está siendo plantada; estamos devolviendo la vida a la Amazonía”, afirmó Carmen Puclla Quispe, viverista del Vivero Saboya.
Por cada hectárea restaurada mediante sistemas silvopastoriles, en un plazo aproximado de diez años se regenerarán de manera natural cinco hectáreas adicionales. Esta iniciativa forma parte de las estrategias impulsadas por WWF para mejorar la conectividad ecológica y fortalecer el corredor biológico del jaguar en Latinoamérica.
