Nacida en Chimbote, la capital de la provincia del Santa, región Áncash, hace 18 años, y estudiante de enfermería en la Universidad César Vallejo, Katty Tamayo Dávila ha encontrado en la tierra que acaricia el mar y abraza la montaña, una misión más allá de la salud. Como una promotora de los frutos que cultiva el valle del Santa, se ha convertido en una incansable impulsora de mangos y paltas, cuyo esplendor en sus manos de diosa cotidiana parece elevarlas a manjares o joyas.

