El Ing. Agr. Luis Quirós Rossi, director ejecutivo de la Maestría en Agronegocios de ESAN, sostiene que cultivos como el maíz amarillo duro y el frijol ofrecen mejores oportunidades para los agricultores que buscan aprovechar las tierras fértiles dejadas por las vaciantes de los ríos amazónicos.
Estos suelos ricos en nutrientes, permiten reducir significativamente los costos de producción, haciendo más rentable la actividad agrícola.
“Trabajar estos suelos es más rentable porque requieren menos nutrientes y tienen mayor disponibilidad de agua”, señala Quirós Rossi.

Maíz amiláceo y cebada en la sierra
En la sierra, donde la reciente temporada de lluvias ha dejado buena reserva hídrica, la lógica es similar. La disponibilidad de agua debe aprovecharse para sembrar cultivos de rápido crecimiento, como maíz y cebada, lo que permite un uso eficiente de los recursos hídricos.
“En zonas altoandinas, el trigo tampoco es recomendable. Además, no forma parte de la cultura agrícola local. En la sierra, el alimento base es la papa, con la que se elaboran diversos productos. El trigo no tiene ese arraigo, apunta.
“Hay cultivos que, aun con ventajas como buenas tierras y disponibilidad hídrica, no son viables económicamente. Tal es el caso del trigo”, sostiene. Según el especialista, el trigo presenta rendimientos muy bajos en el Perú, incluso en zonas con buenas condiciones agrícolas.
“Yo lo he sembrado de forma experimental y el rendimiento fue de apenas una tonelada por hectárea, frente a las 30 toneladas que se obtienen en países vecinos”, asegura.
Quirós Rossi enfatiza que, además del bajo rendimiento, los costos de producción superan con creces los ingresos generados por este cultivo. “Sin ser exactos, nuestras producciones oscilan entre una y dos toneladas por hectárea. Eso se traduce en ingresos de 1.200 a 2.000 soles, pero el costo de producción puede llegar a los 4.000 soles. Por eso, es más barato importarlo”, afirma.
Aprovechar los recursos naturales
Finalmente, Rossi subraya que la clave para aumentar la eficiencia productiva y reducir costos está en aprovechar los recursos naturales disponibles en cada región.
“Cada región tiene cultivos propios y tradicionales. Lo importante es saber aprovechar lo que nos ofrece la naturaleza, como la disponibilidad de agua y suelos fértiles, para lograr una agricultura rentable y sostenible, especialmente para pequeños y medianos productores y comunidades rurales”, concluye.
