Escribe: Dr. Luis Campos Baca, profesor principal de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, doctor en Ciencias Ambientales e investigador RENACYT
La cumbre de la COP 26, realizada en Glasgow-Escocia, se inició con mucho escepticismo y dudas, pero también con esperanzas, como la mostrada por su presidente, Sr. Alok Sharma, quien afirmó, que el fin del carbono está a la vuelta de la esquina, debido a que los países le están dando la espalda al carbón y avanzan hacia las fuentes de energía más baratas y renovables.
No más centrales a carbón
Incluso existe el compromiso para reducir el uso de combustibles fósiles de manera gradual. Un total de 190 países han firmado compromisos para enfrentar esta crisis, desplegando acciones que requieren esos compromisos. Por ejemplo, 42 países se comprometieron a no construir nuevas centrales eléctricas de carbón, utilizando como alternativa fuentes de energía limpias; y 165, se comprometieron a eliminar la producción de carbón.
Algunos mostraron resistencia
Sin embargo, algunos gobiernos han mostrado resistencia a ese cambio y se han reservado el derecho de asumir compromisos serios, y lo más preocupante que algunos son parte del grupo de los más contaminadores, como China, que no asistió a la cumbre. También es importante reconocer que ese país asiático ha logrado importantes avances en el uso de energías renovables y ahora representa más de un tercio de toda la energía solar mundial y es el mayor productor mundial de energía eólica.
El “más caliente” es Rusia
Un dato que merece destacarse, es que Rusia se calienta 2.5 veces más rápido que el resto del mundo, por su dependencia de los combustibles fósiles, que está acelerando el derretimiento del permafrost del Ártico.
Una representante del gobierno español afirmó que para la transición es necesario instaurar un nuevo modelo económico basado en el capitalismo inclusivo, en el que el costo social del carbono y el derivado del carbono tiene que reinvertirse en las personas, en las comunidades locales y hay que ensayar respuestas que sean aceptadas por las comunidades locales. Esto nos trae a colación los escenarios de conflictos que se están generando en las áreas de explotación de los recursos naturales en nuestro país.
Lo complicado es que de acuerdo con los datos de las Naciones Unidas, si logramos cumplir con todas estas acciones climáticas, reduciríamos 9 gigatones de CO2 hasta el 2030, frente al 22 que es el índice actual, con lo cual reduciríamos a 1.5 °C la temperatura del planeta, tal como estipula el Acuerdo de París.
India pide plazo hasta el 2070
En el marco de este esfuerzo, India, uno de los países más contaminantes del mundo anunció su compromiso para alcanzar la neutralidad del carbono al 2070, o sea, 20 años más de la propuesta inicial. No se tiene alternativas, es un país en procesos de desarrollo y dependiente de las energías que emiten más carbono.
Uno de los logros más importantes para India, Indonesia, Filipinas y Sud África que son causantes del 15 % de las emisiones globales, es que serán los primeros receptores de un multimillonario programa piloto destinado a acelerar su transición de carbono a energía limpia. Estos países tienen el aval de EE.UU, Costa Rica y Reino Unido.
Reducción del gas metano
Más de 100 países se comprometieron a reducir en 30 % las emisiones de metano para el 2030 y reducir la deforestación al 2030. Lo importante es que los países comprometidos albergan el 85 % de los bosques del mundo. En el área forestal, el Perú tendrá importante participación con los programas de recuperación de áreas degradadas, manejo de bosques con participación de las comunidades nativas. Tengo la impresión nuestro país ha logrado importantes avances y ahora toca consolidar la agenda en el marco de estos acuerdos.
Ecosistemas de humedales
Otro de los temas tratados en las reuniones paralelas, fue sobre humedales, que son ecosistemas que albergan agua y deben ser incluidos en la planificación territorial de los países, con el fin de protegerlas. El Perú ha tenido un importante avance en definir las áreas y en desarrollar políticas de conservación de estos ecosistemas. Pero falta aún mucho por desarrollar. Falta ordenar la ganadería, la agricultura, detener la expansión urbana y la deforestación, que son tareas pendientes. Por eso es necesario lograr compromisos internacionales en favor de la restauración y protección de estas áreas.
Las turberas contra el cambio climático
Las turberas son espacios formados por depósitos que tienen más concentración de carbono por área. Son humedales con condiciones anóxicas (aguas sin oxígeno), en los cuales la materia orgánica se degrada poco a poco y el carbón generado se acumula. Según estudios, el Perú cuenta con una extensión 50 mil km2 de turberas, que representan el 50 % del carbono que tenemos almacenado en la biomasa forestal a nivel nacional. Según los informes científicos, aunque cubren menos del 3 % de la superficie terrestre, las turberas son las mayores reservas de carbono, almacenan el doble de ese elemento que todos los bosques del mundo, y son clave en la lucha contra el cambio climático a bajo costo. También son importantes porque protegen la biodiversidad, además suministran alimentos a los animales y procesan el agua. Sin embargo, las turberas están amenazadas por el cambio de uso del suelo (silvicultura, agricultura, expansión urbana), roce y quema de chacras, drenaje, extracción de turbas para diferentes usos, por derrames de petróleo y otros contaminantes, pesticidas y por eventos extremos del cambio climático.
El rol del aguaje
Por otro lado, es importante destacar los trabajos de investigación sobre el papel que juegan las plantaciones de aguaje y otras especies vegetales en la captura de carbono plantaciones, realizados por el IIAP, UNAP, UNU, etc, que han permitido ejecutar proyectos de investigación en el Datem del Marañón-Loreto, con participación de las comunidades.
Costa Rica revierte la deforestación
Por otro lado, en el marco de la COP 26, se enfatizó en la necesidad de involucrar a los jóvenes que buscan la justicia climática en el desarrollo de políticas ambientales, siguiendo el ejemplo de Costa Rica, que en una generación ha revertido la deforestación, donde el 70 % de su territorio está reforestado y el 30 % son zonas protegidas.
La sexta mega extinción
Hay consenso entre los científicos, en que los efectos del cambio climático seguirán por mucho más tiempo, aunque logremos cumplir con los compromisos asumidos en la COP 26. Por eso es urgente tomar acciones ahora, caso contrario esto será irreversible y generaremos la anunciada “sexta mega extinción”.
Hay cuestionamientos porque algunos países que no son consecuentes con sus discursos. Hay mucha hipocresía, quieren mitigar el cambio climático con mayor peso, pero con políticas aplicadas fuera de su país y orientan sus esfuerzos en acciones en otros países, pero dentro de sus países continúan con las prácticas pro emisiones.
Es interesante la evaluación de hasta cuánto y hasta cuándo los países son capaces de cumplir y honrar sus compromisos, y se recordó, por ejemplo, que si bien es importante comprometerse a poner fin y revertir la deforestación para el 2030, en el 2014, la ONU anunció un acuerdo para reducir a la mitad la deforestación para el 2020 y poner fin a esta mala práctica el 2030. Luego en el 2017 estableció otro objetivo para aumentar las tierras boscosas en un 3 % en todo el mundo para el 2030.
Los bosques que perdemos
Durante la última década se perdieron anualmente 4.7 millones de hectáreas de bosques, siendo Brasil, República del Congo, Indonesia y Bolivia los más afectados.
Es importante indicar que el Perú está entre los países que menor emisión de gases de efecto invernadero genera a nivel global, pero es vulnerable a los eventos extremos. Por eso es importante que participe en esta agenda fortaleciendo sus políticas y desarrollando proyectos orientados a reducir y mitigar los impactos relacionadas con el cambio de uso de la tierra, recuperación de áreas degradadas, manejo sostenible del bosque, promover energías limpias, reducción de emisiones y contaminantes en general.
