Definitivamente la reforma agraria militar, si bien constituyó un avance social, no resolvió los problemas de atraso secular del agro en costa, sierra y selva, particularmente en estas dos últimas regiones. Todos coinciden en señalar que el Estado debe mejorar sustancialmente la agricultura familiar, propiciando la transferencia de tecnología y la extensión agrícola, desarrollo de infraestructura vial, salud, educación, mercados, energía eléctrica, conectividad a internet vía fibra óptica, así como impulsar una mayor participación de los gobiernos regionales y locales, que en los últimos años han vivido de espaldas al agro, ignorando que existen 1.2 millones de unidades agropecuarias con menos de una hectárea donde se practica agricultura de subsistencia.
Aquí, la palabra del Econ. Milton Martín von Hesse La Serna, exministro de Agricultura y Riego; el sociólogo Fernando Eguren López, presidente del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes), y los ingenieros agrónomos Juan Risi Carbone, exviceministro de Políticas Agrarias; y Edmundo del Águila Morote, exvicepresidente de Acción Popular y exdiputado por este mismo partido
1) ¿Cuál es su diagnóstico del sector agrario en 200 años de independencia? ¿En qué hemos avanzado, en qué hemos fallado y en qué hemos retrocedido?
- Econ. Milton Martín von HesseLa Serna, exministro de Agricultura y Riego
— En los últimos años un avance significativo en el agro, pero de forma desigual y, por eso, es que en el Perú no hay un solo agro. Tenemos el agroexportador, que no tiene nada que envidiarle a ningún país del mundo, y la intervención que requiere del Estado, es en infraestructura vial y portuaria y un marco jurídico que le permita su desarrollo. Sin embargo, este subsector no debe centrarse solo en la costa, sino también en los Andes y la Amazonía. Por otro lado, está el agro comercial, concentrado en la producción de alimentos, como el arroz y la papa, pero que no ha logrado tecnificarse correctamente. Y finalmente, la agricultura de subsistencia, que predomina principalmente en la sierra, cuyos actores ni siquiera están articulados con el mercado, pero este subsector tiene un gran potencial para la producción diversificada y orgánica, sustentada en la agrobiodiversidad.

- Sociólogo Fernando Eguren López, presidente del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes)
— Los avances en el sector agrario han sido extremadamente desiguales, y continúan siéndolo. Hay grandes diferencias regionales. En general, el agro costeño ha sido favorecido en mayor proporción por inversiones públicas (especialmente, en grandes proyectos de irrigaciones), en comparación con el agro andino y amazónico. Lo mismo ocurre con la calidad de los servicios públicos. En las últimas décadas, las agroindustrias exportadoras costeñas, han sido privilegiadas no solo con facilidades para acceder a inmensas áreas de tierras y derechos de agua, sino también han recibido importantes subsidios y beneficios tributarios. Ello ha contribuido a un nuevo proceso de concentración de la propiedad de la tierra en esa región. Estas empresas han tenido un importante éxito como exportadoras de productos alimenticios de alto valor económico. Este apoyo, sin embargo, contrasta con la desatención del Estado a las necesidades de los medianos y pequeños productores agrarios, que garantizan la seguridad alimentaria del país. Desde el punto de vista social y político, ha habido cambios positivos importantes al haberse liquidado las relaciones semifeudales y el régimen de hacienda, en un largo proceso de luchas campesinas, culminado con la reforma agraria que se inició el 24 de junio de 1969, que entregó las tierras a los campesinos.

- Ing. Agr. Juan Risi Carbone, exviceministro de Políticas Agrarias
— Se hizo mucho por la agricultura de la exportación, por posicionar nuestros productos bien en diferentes países y se descuidó la atención a la agricultura familiar, que no está totalmente insertada al mercado. De acuerdo al Censo Nacional Agropecuario del 2012, son 2,2 millones de unidades agropecuarias, y de éstas, 1,2 millones son unidades con menos de una hectárea que se dedican a cultivos de subsistencia y son las guardianes de la agrobiodiversidad que tiene el país, como las papas nativas de colores, los tubérculos y granos andinos, las frutas nativas, etc; pero al mismo tiempo, estos productores tienen dificultades para acceder al mercado. Si bien es cierto, los cultivos de la maca y la quinua han crecido en la última década, pasando de menos de 15.000 a 60.000 hectáreas, hay otros como similares propiedades nutricionales, como kañihua, la oca y cultivos amazónicos, que merecen apoyo promocional para acceder a los mercados. Asimismo, 735.000 unidades productivas no tienen ningún tipo de acceso al sistema financiero y ése es un problema que debe preocuparnos por resolver porque éstas son quienes más sienten la caída de los precios y otras situaciones.

- Ing. Agr. Edmundo del Águila Morote, exvicepresidente de Acción Popular
— Al inicio encontramos una agricultura caracterizada por la diversidad de cultivos autóctonos –como la papa, la quinua, el maíz y algodones nativos–, que se complementan con especies foráneas –como la caña de azúcar y varias especies frutícolas– traídas por los españoles. Luego, el sistema de latifundios no logró integrarse con los sistemas de producción (incluyendo la utilización de andes y sistemas de irrigación) que emplearon los antiguos peruanos. Con la Colonia se introdujo sistemas de uso intensivo de la tierra. Transcurridos 200 años de vida republicana, sin duda, se han tenido avances en el campo tecnológico (genética, mecanización, uso del agua, etc) que han permitido incrementar la productividad en la agricultura de exportación. Pero este sector contrasta significativamente, hasta nuestros días, con la pequeña agricultura y la de subsistencia en la que se ubican la mayoría de los agricultores, que constituyen el segmento de mayor pobreza en el país por falta de atención del Estado. Si se trata de resumir, diría que en estos 200 años de vida republicana la agricultura ha tenido un “desarrollo con injusticia social”.

2) En función de sus investigaciones y observaciones, así como la experiencia que ha acumulado en el ejercicio de su profesión y su cargo, ¿qué medidas fundamentales plantea Ud. para transformar positivamente la situación del agro manejado por los pequeños y medianos productores, así como las comunidades campesinas y nativas?
- Econ. Von Hesse La Serna: Para lograr que las zonas andina y amazónica tengan también su salto exportador, hay que empezar a hacer un estudio de cuencas, de arriba hacia abajo, e identificar el potencial de infraestructura de almacenamiento y distribución para optimizar el uso de agua. En el corto plazo tenemos, además, cuatro proyectos de irrigación que el Estado debe impulsar, Majes-Siguas II (en Arequipa), que está orientado a cultivos exportables para generar mayor dinamismo en la región Arequipa y espero que el nuevo gobierno no sucumba ante los ataques populistas de explotar solo pequeñas parcelas. Tenemos también Chavimochic III, que incorporará 40.000 hectáreas nuevas a la agricultura y mejorará el riego a otras 60.000 hectáreas adicionales. Y hay otros proyectos que tienen que hacerse en el mediano plazo, como Alto Piura y Chinecas, que son prioritarios para generar empleo y desarrollo en dichas regiones.
- Soc. Eguren López: Los pequeños productores han sido marginados desde siempre, por lo que las carencias acumuladas son muy grandes y muy variadas. No hay una “bala de plata” que pueda resolver todas esas carencias. Es mucho por hacer para revertir esta situación. Por un lado, están las medidas más urgentes: asistencia técnica, financiamiento, información, capacitación, acceso al agua, y otras. Luego, está la superación de las deficiencias en la cantidad y calidad de la prestación de servicios públicos, como la educación y la salud. Una población educada, bien nutrida y en un ambiente sano tiene posibilidad de una mejor calidad de vida. En tercer lugar, el acceso a bienes públicos: buena infraestructura vial, energía eléctrica y, de suma importancia, conectividad a internet vía fibra óptica. La digitalización de los espacios rurales es indispensable, así como el apoyo tanto al desarrollo de los conocimientos y prácticas tradicionales campesinos como a la incorporación de nuevos conocimientos y tecnologías que los potencien. También será importante una política agraria basada en la realidad del campo, en la cual se priorice la defensa de la biodiversidad y su aprovechamiento sostenible, la recuperación de suelos salinizados y erosionados, la descontaminación de suelos y agua, el control de la deforestación de bosques.
- Ing. Agr. Risi Carbone: La política agraria no debe perder de vista temas transversales que afectan al agro, entre ellos, el problema del cambio climático, que está alterando la regularidad de las lluvias, frente a la cual no nos queda otra opción que empezar a sembrar agua para garantizar este elemento vital a las futuras generaciones. En ese sentido hay avances en la construcción de microrreservorios o qochas y zanjas de infiltración, complementada con actividades de forestación y reforestación en las cabeceras de cuencas para asegurar el abastecimiento hídrico en partes altas, medias y bajas, este último caso, en retribución por trabajos correspondientes en las zonas altas. En esa misma dirección, el país debe fijarse metas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), para lo cual es necesario recuperar y poner en valor tecnologías limpias de producción agrícola, considerando que la agricultura convencional es una de las que generan GEI, así como controlar la tala de árboles, a través de acciones coordinadas entre los ministerios de Desarrollo Agrario y del Ambiente. Otro tema que se debe poner en agenda es el debate sobre el uso en el país de los Organismos Vivos Modificados (OVM), más conocidos como transgénicos, puesto que ningún extremo es bueno y sobre todo porque el territorio del Perú a diferencia de Brasil o Argentina, no es llano, lo cual dificulta el uso de los OVM. Sin embargo, es necesario saber qué marco regulatorio se darán y qué se propone para los próximos 10 años. También es importante promover el desarrollo de la tecnología, como la nanotecnología, en telecomunicaciones, en el uso de energías renovables para apuntar a la gran transformación de la agricultura, así como uso de la biotecnología (no transgénicos) en reproducción animal, como ingeniería genética, fertilización in vitro, transferencia de embriones, para mejorar las razas de vacunos, ovinos, caprinos, porcinos, alpacunos, etc.
- Ing. Del Águila Morote: La mejor alternativa para el desarrollo del agro nacional es la integración de los diferentes sistemas productivos que tenemos. Me permito hacer una comparación entre la agricultura y un ferrocarril: una locomotora, como se sabe, se divide en vagones según la clase social. En esta comparación, la locomotora estaría integrada por la agricultura de exportación o desarrollada, con uso de tecnología avanzada y que produce para el mercado externo. Luego, los otros vagones, compuestos por la pequeña agricultura, aquella que abastece al mercado interno y que debe ser incorporada progresivamente al mercado de exportación mediante mejoras tecnológicas para que logre competitividad. Finalmente, en los vagones de la cola, agricultura de subsistencia (pequeños productores y comunidades campesina y nativas), que requiere una asistencia integral, no paternalista, basada en el desarrollo de capacidades que les permita mejorar sus rendimientos, aprovechando sus ventajas competitivas como la siembra orgánica y así, ingresar a los mercados locales con productos de calidad.
3) ¿Qué debería hacer el nuevo gobierno para revertir estructuralmente la actual situación del agro, comenzando por atender el principal clamor generalizado de los productores: rentabilidad, como soporte permanente del anhelado desarrollo integral y sostenible del campo?
- Econ. Von Hesse La Serna: Hay que impulsar la asociatividad empresarial de los productores agrarios, para aprovechar todos los beneficios que implica este modelo, e incluso para evitar lo que ocurrió con el PRONAA, que compraba a productores que estaban en un mejor situación que el resto, pero que sus productos no eran de la mejor calidad. Entonces, hay que reconocer que la actividad agrícola es distinta a la actividad industrial corriente y entonces hay que generar un nuevo régimen agrícola donde entren todos, que no solo se base en la exoneración de impuestos porque éstos son necesarios para que luego, el productor tenga un historial y acceda al sistema financiero; que incluya tasas de tributación necesarias de mediano y largo plazo, con un horizonte de 7 u 8 años, tiempo que se requiere principalmente para dar estabilidad a las inversiones. Asimismo, se necesita articular a los productores agrarios en torno a un plan de negocios, financiados, por ejemplo, por el Programa AgroIdeas, incluso con el fin de darle valor agregado a los productos primarios.
- Soc. Eguren López: La rentabilidad es el principal clamor de la mediana agricultura y de una parte importante de la pequeña agricultura. Varias de las medidas incluidas en la pregunta anterior tendrían importantes impactos en la rentabilidad. Pero recordemos que más del 80 % de la pequeña agricultura es de subsistencia, cuyo objetivo es, precisamente, acceder a los medios para subsistir, no la búsqueda de la rentabilidad. El desarrollo integral y sostenible del campo se logra no sólo con una mayor rentabilidad. Las grandes empresas agroindustriales, que son muy rentables, no están generando el desarrollo rural de los territorios en los que se encuentran.
- Ing. Agr. Risi Carbone: Comprometer a los gobiernos regionales y municipales a darle la importancia que merece el agro. Pues muchos de ellos no destinan ni el 2 % de su presupuesto al sector agrario. Y en ese sentido, integrar a todas las entidades e instituciones públicas en consejos de gestión, que brinden atención a los agricultores individuales, asociaciones de productores y cooperativas. En el tema de aranceles y franjas de precios, que los tres últimos gobiernos (desde el 2009) se han dedicado alegremente a desmontar. El necesita restituir los mecanismos de protección que la Organización Mundial del Comercio (OMC) y mejorar las medidas arancelarias para frenar el ingreso de arroz barato proveniente del Asia, por ejemplo. Hay diversas formas para proteger a nuestros productores, pero también hay que darles las herramientas para que éstos sean competitivos. Se cuestiona porque importamos papas precocidas, pero no se está viendo el tema de fondo, que es la falta de agroindustrias para darle valor agregado al tubérculo. Es ahí donde se requiere la asociación pública-privad para impulsar la agroindustria.
- Ing. Del Águila Morote: En la agricultura todavía quedan temas pendientes por resolver. Lo prioritario es concluir el proceso de titulación de tierras, con el fin de garantizar la seguridad jurídica de propiedad rural. En paralelo, se debe crear un programa de transferencia de tecnología en todos los campos de la actividad agrícola, que vaya acompañado de programas de financiamiento en favor de los pequeños agricultores y de los agricultores de subsistencia; y mejorar los sistemas de comercialización mediante información oportuna de precios en los mercados, así como la infraestructura vial.
4) ¿Qué alternativas concretas recomendaría Ud. para hacer posible el despegue de los minifundistas y pequeños productores que conforman el 95 % del total de agentes económicos del sector?
- Econ. Von Hesse La Serna: Como mencioné anteriormente, la identificación de potenciales obras de infraestructura hídrica, la integración de la agricultura de subsistencia con mercados internacionales y locales, así como el impulso de la asociatividad de los productores, complementando con el acceso a servicios básicos, como educación, saneamiento, infraestructura. Así se elevaría la rentabilidad de la pequeña agricultura, cuyos ingresos familiares está por debajo de 1.000 soles por año o solo produce para autoconsumo. En este contexto, estamos viendo a los jóvenes migrar, pero la migración no es mala per sé, sino que hay que garantizar que la agricultura se desarrolle en condiciones adecuadas, con alto nivel de eficiencia en el uso del agua, con semillas apropiadas y con capacidad empresarial. Otro aspecto a considerar debería ser impulsar la agroindustria, empezando por integrar a los pequeños productores como abastecedores de materia prima a las empresas agroindustriales y agroexportadoras, bajo esquemas de intercambio de paquetes tecnológicos, de acceso a semillas y sistema de inteligencia artificial, entre otros.
- Soc. Eguren López: Entre los dos últimos censos agropecuarios –1994 y 2012– el número de minifundios aumentó en aproximadamente medio millón. Si esta cantidad sigue aumentándose, no es solo porque los predios se subdividen por herencia, sino porque centenares de miles de familias rurales necesitan para completar los medios que requieren para subsistir, los alimentos que pueden producir aunque sea en un lote pequeñísimo. Si hubiese creación de empleo decente en las medianas y grandes ciudades, o si hubiese una mayor diversificación económica en las áreas rurales (y, por lo tanto, una ampliación del mercado de trabajo), posiblemente habría menos minifundios. Nuevamente aquí el papel de los gobiernos regionales y locales es muy importante. Lamentablemente, son pocos los que le dan prioridad a estos temas.
- Ing. Agr. Risi Carbone: El gran esfuerzo debe priorizarse en dos puntos: fomentar la asociatividad pero respetando la individualidad de cada productor, como lo hacen exitosamente las cooperativas Norandino (Piura) y Corpapa (Ayacucho). Y promover asistencia técnica entre los productores y el acceso a nuevos mercados. Por eso, deberíamos pensar en una nueva ley de promoción agraria que beneficie a todos los productores y no solo a los agroexportadores, cuya vigencia no debe ser menor a 10 años, que incluya también el cofinanciamiento estatal diferenciado (quienes tengan menores recursos deben recibir mayor financiamiento) y un seguro agrario, incluyendo a los ganaderos, financiado con recursos del Estado, así como un seguro catastrófico para indemnizar a los productores afectados por las adversidades climáticas. Por otro lado, hay que aprovechar todo el potencial productivo que tiene el país, sustentada en su vasta agrobiodiverisidad y sus múltiples ecosistemas y climas, que permiten sacar cosechas en épocas determinados productos escasean y ésa es una ventaja que muchos países no la tienen.
- Ing. Del Águila Morote: Aunque creo haber respondido a esta pregunta, quiero hacer la siguiente sugerencia: Si queremos impulsar el desarrollo del agro, se paralice el proceso de urbanización de las tierras agrícolas. Para ello, se necesita poner en marcha un programa de incentivo para los jóvenes que deseen cultivar las tierras, incluso para frenar y/o reducir la creciente migración del campo a la ciudad, y una ley de protección de las tierras agrícolas. Entre los valles de los ríos Chillón, Rimac y Lurín, donde hasta hace 50 años aproximadamente existían alrededor de 60.000 hectáreas de tierras productivas, ahora solo hay cemento. Algo similar sucede de manera acelerada en el resto de los valles de casta, sierra y selva. Todavía estamos a tiempo de paralizar este “genocidio” de tierras agrícolas.
5) ¿Qué opinión le merece la aplicación de una nueva reforma agraria en el gobierno del Prof. Pedro Castillo Terrones? ¿Por qué sería positiva y por qué no? En caso de que su respuesta sea positiva, qué aspectos se debería tomar en cuenta para evitar el fracaso en este nuevo proceso?
- Econ. Von Hesse La Serna: No creo que el país esté en la capacidad de embarcarse en una aventura extremista de expropiar tierras, las arcas del Estado tienen otras prioridades. Lo que ha dejado como experiencia la primera reforma agraria fue destrucción de la capacidad empresarial privada en el agro, que ha tomado 30 años en reconstruirse. Por otro lado, no estoy de acuerdo en implementar mecanismos de protección a la producción nacional, porque ha quedado demostrado que ese tipo de medidas que se hacen al margen de las tendencias internacionales suelen generar la peor situación para el país. Cuando hemos insistido en una sobretasa para el azúcar nos sancionaron por proteccionistas. En términos generales, hoy el mundo a lo que apunta es que si alguien da subsidios, que éstos no sean a la producción sino a las personas. Lo que hay que hacer es invertir mucho en investigación, en planes de negocios y riego que son los que tienen resultados positivos.
- Soc. Eguren López: La propuesta de una segunda reforma agraria puede llevar a malentendidos. Pues la expresión “reforma agraria” en el mundo, y en el Perú, está históricamente vinculada a la expropiación de latifundios y la redistribución de la propiedad de la tierra. Pero en la formulación del Plan del Bicentenario de Pedro Castillo no hay ninguna propuesta de expropiación y redistribución de tierras. Más bien lo que plantea es que las políticas públicas den prioridad a la agricultura familiar, a través de varios instrumentos, que ya abordamos en la segunda pregunta de esta encuesta. La prioridad del Estado peruano respecto del sector agrario ha sido, desde hace casi tres décadas, la promoción y el apoyo a la agroindustria de exportación. La segunda reforma agraria debe priorizar la atención a la agricultura familiar, incluyendo la ganadería y la agroindustria rural, de los Andes y la Amazonía. Hay quienes opinan que la reforma agraria impulsada por el General Juan Velasco Alvarado que fue un fracaso por los bajos niveles de productividad. Sin embargo, desde el punto de vista social fue exitosa, porque se democratizó la sociedad rural y se eliminó el sistema semifeudal.
- Ing. Agr. Risi Carbone: No será una reforma agraria de expropiación y distribución de tierras. Si se quiere una verdadera reforma ésta debe apoyar la asociatividad y lograr la rentabilidad de los cultivos, crianzas y productos transformados. Hoy a través del FAE-Agro y otros fondos se sigue pensando en dar apoyo individual y no se fomenta la asociatividad. Otros puntos claves son: la asistencia técnica, búsqueda de nuevos mercados, un Agrobanco que apoye realmente al pequeño productor, un seguro agrícola real financiado por el Estado y programas de irrigación en las zonas del país donde se haya avanzado en la asociación. Se debe acelerar la titulación de tierras individuales y las comunales, que es fundamental para acceder al crédito. Pero también será importante que los gremios vuelvan a estar unidos como en la década del 2.000 para trabajar por agendas que favorezcan al agro en el mediano y largo plazo.
- Ing. Del Águila Morote: Normalmente el concepto de reforma agraria ha sido interpretado como un cambio en la propiedad de la tierra y en el dimensionamiento de la misma. Si ésta es la intención de la reforma agraria anunciada por el presidente Castillo, me permitiría sugerirle que revise lo sucedido con la reforma agraria de Velasco, que convirtió la propiedad de la tierra en precaria y, por ello, siguen de manera interminable los programas de titulación de tierras. Si una nueva reforma agraria se entiende por los cambios necesarios que necesita el agro, entonces, debe considerarse las estructuras de producción, comercialización agrícola, protección del medio ambiente para tener un agro donde el éxito económico vaya acompañado con justicia en el campo. ¡Adelante!
6) ¿Cuál debería ser el perfil del nuevo ministro de Desarrollo Agrario y Riego?
- Eco. Von Hesse La Serna: Creo que el perfil del nuevo ministro de Agricultura debe ser el de un gerente público en el sentido que debe saber cómo funciona el Estado y cuáles son y en qué marco se toman decisiones públicas. En segundo lugar, conocer la realidad nacional e internacional, saber cómo se mueve el mundo, cómo funcionan las grandes tendencias del mercado, cuáles son las restricciones en el mercado internacional para tomar buenas decisiones y, finalmente, debe tener experiencia en haber gestionado cosas importantes en la vida, no basta ser pensador de ONG que se imagina el mundo, cuando se ha pasado la vida dando recomendaciones sin haber gestionado algo.
- Soc. Eguren López: La cartera de Desarrollo Agrario y Riego es una de las más complejas y, más aún, en circunstancias en que la pandemia ha afectado a todo el país, tanto urbano como rural. Un nuevo ministro tiene que tener conciencia de esta complejidad. Pues debe tener la capacidad de distinguir entre lo que es esencial de lo que es secundario, de lo que es urgente de lo que no lo es tanto, de lo que es coyuntural de lo que es estructural. Debe, además, estar convencido de la importancia de darle la prioridad a la agricultura familiar, subsector complejo, que alberga un universo heterogéneo de productores: comerciales, de subsistencia, comuneros, familias de pueblos amazónicos, etc. Ello significa que, al lado de políticas generales, debe haber políticas diferenciadas, con enfoque territorial e intersectorial. Debe de estar convencido, de que tiene que enfocarse en elevar los bajos rendimientos que caracterizan a la agricultura familiar, a través de un conjunto de medidas, como el uso de semillas de buena calidad, asistencia técnica, transferencia de tecnologías modernas y ancestrales. Y finalmente, debe tener una gran capacidad de gestión.
- Ing. Agr. Risi Carbone: El ministro de Desarrollo Agrario y Riego debe ser una persona dialogante y que defienda al agro, porque es el sector que garantiza el abastecimiento de alimentos para los 33 millones de peruanos, genera empleo y divisas para el país. Que sea consciente de la riqueza de la agrobiodiversidad para promover su aprovechamiento sostenible y protegerla.
- Ing. Del Águila Morote: Un ministro que llame a la unidad y que tenga una real preocupación y compromiso por el agro nacional, por los 2,2 millones de productores de la agricultura familiar en el país.
