Desde el año pasado, cada 22 de noviembre el Perú celebra el Día Nacional de la Llama, con la finalidad de mejorar el manejo de las razas de llama Chaku y K’ara. Este camélido doméstico nativo destaca por su gran capacidad de adaptación al cambio climático, ya que aprovecha praderas naturales pobres, es eficiente en la conversión de material fibroso en proteína y tiene un bajo consumo de agua. Por ello, su crianza constituye un mecanismo clave para enfrentar la inseguridad alimentaria.
En el país, el 94.96 % de los criadores de llamas posee rebaños de menos de 50 ejemplares y el 69.96 % de los ejemplares permite producir una carne con contenidos de proteína y minerales superiores a los de la carne de pollo, vacuno, ovino e incluso de alpaca. Por esta razón, la llama se convierte en la fuente más importante de proteína animal para las poblaciones altoandinas, contribuyendo a la nutrición y a la lucha contra la anemia.
La fibra de llama también presenta un alto potencial, como se evidencia en Bolivia, donde se ha impulsado su aprovechamiento gracias a sus fibras finas, aptas para la producción de tops, hilos y prendas para mercados nacionales e internacionales. En el Perú, resulta pertinente promover este desarrollo.
La llama es una de las cuatro especies de camélidos sudamericanos, junto con la alpaca, el guanaco y la vicuña. Su crianza se distribuye principalmente en las regiones de Puno, Cusco, Arequipa, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Pasco, Junín, Moquegua, Tacna y Lima, donde se concentra el 97.10 % (53 646) de las unidades agropecuarias que manejan el 98.88 % (737 947) de los ejemplares a nivel nacional. Su desarrollo ocurre, en gran parte, en ecosistemas altoandinos por encima de los 4 000 m s. n. m., donde constituye la principal actividad agropecuaria.
Asimismo, en el Perú existen dos razas de llama: Chaku y K’ara, conocidas también como Lanuda y Pelada, respectivamente. Se diferencian principalmente por la cobertura del cuerpo: mientras Chaku presenta mayor cantidad de fibra, incluyendo las extremidades, K’ara muestra una apariencia de mayor fortaleza corporal con menor cobertura.
Fibra
La esquila de la llama no se rige por un calendario, como sí ocurre con la alpaca. Se estima que solo el 40 % de la fibra se destina a artesanos e industria, mientras que el 60 % se orienta al autoconsumo, para fabricar productos como sogas, costales o bolsas, hondas, ponchos, chompas y tapices, entre otros.
La mayor parte de la fibra destinada a artesanía y autoconsumo se comercializa de manera informal. En el caso de la porción que llega a la industria, se sigue un patrón similar al de la fibra de alpaca.
Carne
La carne de camélidos sudamericanos tiene una composición nutritiva comparable a la de otras especies domésticas y constituye una importante fuente de proteínas, minerales y vitaminas. Sus características organolépticas son similares a las de otras carnes, aunque la procedente de machos enteros adultos puede presentar un olor y sabor más intensos.
Su consumo se da en forma de carne fresca o procesada (carne deshidratada o embutidos). El procesamiento, tanto de carne fresca como deshidratada, suele realizarse de manera artesanal, siguiendo técnicas ancestrales.
La composición bromatológica de la carne de llama es la siguiente: humedad (69.2 % – 73.8 %), proteína (19.4 % – 24.8 %), grasa (1.2 % – 4.8 %), cenizas (1.2 % – 1.7 %) y colesterol (0.16 %).
Dato
La fecha fue instaurada mediante la Resolución Ministerial n.º 0293-2024-Midagri, publicada el 30 de agosto de 2024 en el boletín de Normas Legales de El Peruano.
