Cada 22 de marzo, el mundo conmemora el Día Mundial del Agua para resaltar la importancia del agua dulce y promover su gestión sostenible. Este año, el enfoque está en la preservación de los glaciares, que aún retienen cerca del 70 % del agua dulce del planeta. Proteger estos reservorios congelados es clave para garantizar la disponibilidad de agua para las generaciones futuras.
Cabe recordar que el día incita a tomar medidas para hacer frente a la crisis mundial del agua, apoyando el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6: agua y saneamiento para todos al 2030.
Los glaciares sirven como reservorios naturales de agua dulce, que liberan agua de deshielo que sustenta el suministro de agua potable, la agricultura, la industria y los ecosistemas saludables. Proporcionan beneficios esenciales, como la regulación del clima y la protección contra los peligros naturales.
La preservación de los glaciares es vital para el bienestar de las personas y las comunidades de todo el mundo. Mediante la implementación de prácticas sostenibles de gestión y monitoreo de los glaciares, la humanidad puede proteger estos reservorios congelados que aún contienen aproximadamente el 70 % del agua dulce de la Tierra. Implementar prácticas de gestión sostenible y fomentar la cooperación científica internacional son pasos vitales para preservar estas fuentes críticas de agua, garantizar la prosperidad a largo plazo y promover la paz mundial.
Conservación de los glaciares
- Los glaciares se derriten más rápido que nunca.
- A medida que aumenta la temperatura del planeta, nuestro patrimonio helado se reduce, y el ciclo del agua se vuelve más impredecible.
- Miles de millones de personas sufren los efectos de los cambios en los flujos de agua de deshielo: crecidas, sequías, deslizamientos de tierra y subida del nivel del mar.
- En el contexto de nuestros esfuerzos conjuntos para mitigar el cambio climático y adaptarnos a él, la conservación de los glaciares es una prioridad absoluta.
- Es vital reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para ralentizar el retroceso de los glaciares.
- Y debemos gestionar el agua de deshielo de forma más sostenible.
- Salvar nuestros glaciares es una estrategia de supervivencia para el planeta y sus habitantes.
- Los glaciares se derriten más rápido que nunca. A medida que aumenta la temperatura del planeta debido al cambio climático, nuestro patrimonio helado se reduce, y el ciclo del agua se vuelve más impredecible y extremo.
- El retroceso de los glaciares amenaza con provocar devastación. Miles de millones de personas sufren los efectos de los cambios en los flujos de agua de deshielo: crecidas, sequías, deslizamientos de tierra, subida del nivel del mar y daños a ecosistemas.
- La conservación de los glaciares es una estrategia de supervivencia. Debemos trabajar juntos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y gestionar el agua de deshielo de forma más sostenible para las personas y el planeta.

¿Sabías qué?
- En 2023, los glaciares perdieron más de 600 gigatoneladas de agua: la mayor pérdida de masa registrada en los últimos 50 años.
- Casi 2000 millones de personas dependen del agua de los glaciares, el deshielo y la escorrentía de las montañas para el consumo propio, la agricultura y la producción de energía.
- La intensificación del derretimiento de los glaciares contribuye significativamente al aumento del nivel del mar a escala mundial, que hoy se encuentra unos 20 cm por encima del nivel de 1900.
- Limitar el calentamiento global a 1,5 °C podría salvar los glaciares de dos tercios de los sitios considerados Patrimonio Mundial.
