El Senamhi ha publicado el pronóstico de riesgo agroclimático para el cultivo de papa correspondiente al trimestre de febrero a abril de 2025. Según el informe, las precipitaciones en la costa centro y sur se mantendrían dentro de los valores normales, mientras que en la sierra podrían variar entre niveles inferiores y superiores.
En cuanto a las condiciones térmicas diurnas y nocturnas, en la costa centro y sur se esperan valores entre normales y superiores. Para la sierra, tanto las temperaturas diurnas como nocturnas presentarían un comportamiento similar, con escenarios previstos entre normales y superiores.
Costa central y sur
De febrero a marzo, los factores de alto riesgo se mantendrían debido a las condiciones propias de verano que propiciaran una mayor incidencia de problemas fitosanitarios, baja tuberización, alta demanda hídrica, entre otros impactos. Para el mes de abril, con el periodo de otoño, las temperaturas del aire normales promoverán el inicio de las labores de la campaña 2025, favoreciendo las primeras etapas de crecimiento vegetativo.
Sierra norte
Durante el mes de febrero, la prevalencia de lluvias con acumulados inferiores a su normal junto a las temperaturas (máximas y mínimas) cálidas, podría afectar el crecimiento vegetativo y floración, generando cuadros de estrés hídrico en los cultivos y condiciones propicias para la mayor incidencia de insectos plaga principalmente en localidades de la vertiente occidental, con lo cual el nivel de riesgo agroclimático sería de medio a alto.
Posteriormente, las lluvias previstas en torno a sus normales de marzo a abril serían favorables para la tuberización en la vertiente oriental, por lo que proyecta un riesgo de nivel bajo; no obstante que, en la vertiente occidental, las temperaturas cálidas y lluvias inferiores a lo esperado para la temporada, podrían impactar en la floración y formación tubérculos e incrementar afectaciones por insectos plaga como barrenador de tallos, mosca minadora, entre otras.
Sierra central
Para el periodo febrero-abril, los factores de riesgo fluctuarían entre medio y bajo, ya que se prevé lluvias en torno a sus normales, lo que promoverá el avance de la campaña agrícola acorde a su temporada. Asimismo, se esperaría un ambiente propicio para la ejecución oportuna de las labores culturales en caso de siembras tardías y la cosecha de las primeras siembras; sin descartar, la incidencia de enfermedades fitosanitarias como la rancha, la alternaria y otras asociadas a la alta humedad.
Por otro lado, no se descartarían afectaciones localizadas por la granizada, vientos fuertes, descensos bruscos de la temperatura nocturna, lluvias intensas y otros eventos extremos de corta duración, propias de la época. En estos casos, los riesgos podrían alcanzar hasta un nivel alto.
Asimismo, se esperaría un ambiente propicio para el inicio de las labores de preparación y siembra de la campaña chica 2025 en la vertiente oriental.
Sierra sur y altiplano
Para el altiplano, se esperaría que la floración, tuberización y el inicio de maduración de las plantaciones de papa tanga lugar favorablemente durante el periodo febrero-marzo, especialmente en los predio en secano, ya que se prevén lluvias en torno a sus normales; asimismo, se mantendrán las condiciones favorables para la ejecución de las labores culturales en caso de siembras tardías o crecimientos retrasados, favoreciendo el avance de la campaña agrícola 2024-2025, por lo tanto, se estima que los factores de riesgo fluctúen entre medio y bajo. Sin descartar afectaciones por problemas fitosanitarios asociados a la alta humedad, especialmente en las zonas bajas y ribereñas; así como afectaciones por la granizada, helada y otros eventos extremos de corta duración.
Para las zonas de menor altitud de la sierra sur occidental, las lluvias previstas en torno a sus normales contribuirán a la finalización de la campaña agrícola acorde a su temporada. Sin descartar afectaciones por eventos extremos, propios de la temporada.
Para el mes de abril, el descenso de lluvias acorde a su estacionalidad favorecerá la maduración y las primeras cosechas; sin embargo, no se descarta que este descenso de humedad impacte el desarrollo de siembras tardías.
