Escribe: Ing. Agr. MSc. Federico Ramírez Domínguez
La técnica de la fertilización tiene como objetivo asegurar la máxima rentabilidad y eficacia en la aplicación de los fertilizantes, de modo que se logre la máxima absorción de los elementos nutritivos por la planta al mínimo costo.
Básicamente, la técnica de la fertilización debe determinar las condiciones concretas en que se debe realizar el abonamiento de los diferentes cultivos respondiendo a las siguientes preguntas:
- Dosis de nutrientes requerido: Cuanto aplicar.
- Época de aplicación: Cuando aplicar.
- Localización de los fertilizantes en el suelo: Donde aplicar.
- Tipo de fertilizante a emplear: Que aplicar.
¿Cuánto aplicar?
Este es el punto más complejo de determinar en el conjunto de problemas que plantea la fertilización. Para determinar la dosis de abonamiento se debe considerar:
a) Objetivo de la explotación: El fin que se persigue en la explotación de un determinado cultivo es básico para el cálculo de la dosis más adecuada de los elementos fertilizantes.
b) Exigencias específicas del cultivo: Una vez que se ha determinado el tipo de explotación, se determinará la variedad más adecuada en función del mismo y de su adaptación a las condiciones climáticas. Las extracciones nutritivas de los cultivos y, más concretamente, las cantidades que los cultivos extraen del suelo es un dato muy importante para establecer un balance aproximado de los diferentes nutrientes requerido por los cultivos.
c) Condiciones generales de desarrollo: Es importante conocer las condiciones climáticas no controlables de la explotación. Ello determinará la duración del ciclo vegetativo y el nivel de producción.
d) Fertilidad del suelo: Es necesario conocer la capacidad del suelo para suministrar los diferentes elementos nutritivos al cultivo en función de sus necesidades. Para ello, el análisis de suelo es una herramienta que permite diagnosticar problemas, limitaciones o carencia que pueda limitar la fertilidad del suelo.
¿Cuándo aplicar?
La eficacia de la fertilización exige que, como resultado de la misma, el cultivo disponga de los elementos nutritivos en cantidad suficiente en la zona que se desarrollan las raíces y, en cada momento, a lo largo de su ciclo vegetativo.
En algunos cultivos se pueden alcanzar absorciones diarias de nutrientes de 7 a 10 kg de nitrógeno por hectárea, 1-5 kg de fósforo por hectárea y 9-15 kg de potasio por hectárea.
En el cuadro se presenta los porcentajes de necesidades de nutrientes del cultivo de maíz durante su desarrollo vegetativo.
Porcentajes de necesidades de nutrientes del cultivo de maíz
| Nutriente | 1er. mes | 2do. mes | 3er. mes | 4to. mes |
| N | 3 – 5 % | 35 – 45 % | 45 – 50 % | 8 – 10 % |
| P2O5 | 1 – 2 % | 25 – 30 % | 45 – 50 % | 20 – 30 % |
| K20 | 4 – 5 % | 60 – 70 % | 30 – 35 % | 0 |
¿Dónde aplicar?
Otro de los factores que influye considerablemente en la eficiencia de la fertilización es la localización de los nutrientes en la zona del perfil del suelo, donde la actividad de las raíces es mayor. La zona más aconsejable para colocar los elementos nutritivos depende de varios factores como son: distribución del sistema de radicular del cultivo, movilidad de los elementos en el suelo, nivel de fertilidad y la capacidad de fijación en el suelo de los elementos aportados por medio de la fertilización.
¿Qué aplicar?
La selección del tipo de fertilizante debe considerar aspectos de tipo agronómico como de tipo económico. En efecto, se debe ponderar la eficacia de la forma en que se encuentra el elemento en el fertilizante y el costo del mismo para encontrar la combinación adecuada entre ambos factores. Aquí también se pueden realizar el uso de fertilizantes de contenidos similares de nutrientes. Por ejemplo, el sulfato de amonio se podría usar en reemplazo de la urea. También se debe complementar con el uso de fertilizantes orgánicos y el aporte de los residuos de las cosechas.
¿Cómo se pueden aplicar los fertilizantes?
A continuación, se indica los principales métodos de aplicación y los equipos utilizados más frecuentemente en cada caso.
a) Aplicación directa al suelo: al voleo, localizado.
b) Aplicación con el agua de riego (fertirrigación).
c) Aplicación directa al cultivo (fertilización foliar).
La aplicación al voleo o superficial, que consiste en la distribución uniforme sobre la superficie total del suelo, se emplea en aquellos casos donde:
- Las plantas de cultivo no están formando hileras (cereales de grano pequeño).
- Las plantas ocupan uniformemente el volumen total del suelo con sus raíces (pastos).
- La fertilidad del suelo es elevada.
- La cantidad de fertilizante a aplicar es alta.
La aplicación localizada puede ser:
- En bandas o franjas, simple o doble.
- En banda ancha y transversal.
- Por golpes o puyados.
- En anillo (frutales).
Se emplea en aquellos casos donde:
- Se apliquen pequeñas cantidades de fertilizantes.
- El distanciamiento entre planta y surco sea grande.
- Las plantas presentan un deficiente desarrollo de raíces.
- Los suelos presentan bajo nivel de fertilidad.
