Cold Treatment o tratamiento de frío en la exportación de arándanos peruanos Perú

Cold Treatment en arándanos: cuando una exigencia fitosanitaria se convierte en un riesgo de transporte

Por: Alonso Lavanderos, abogado y claim handler de Araya & Compañía Abogados

 

Para los exportadores peruanos de arándanos, cumplir con las exigencias fitosanitarias del mercado de destino es una parte fundamental de la operación. Cuando el protocolo aplicable exige el denominado Tratamiento de Frío o Cold Treatment, la fruta debe mantenerse bajo condiciones específicas de temperatura durante un periodo determinado, con el objetivo de reducir el riesgo de determinadas plagas, como la mosca de la fruta.

Su cumplimiento requiere una adecuada coordinación entre todos los intervinientes de la cadena logística. Sin embargo, durante el tránsito marítimo pueden presentarse situaciones que afecten la continuidad del tratamiento, como desviaciones de temperatura, fallas en los sensores, interrupciones en el suministro eléctrico o desperfectos del contenedor reefer.

Ante estas situaciones, el problema no se limita a determinar si existió una interrupción del Cold Treatment. El verdadero desafío será establecer las consecuencias de dicha anomalía, su relación con los perjuicios sufridos y quién debe responder por ellos.

Alonso Lavanderos, abogado y claim handler de Araya & Compañía Abogados
Alonso Lavanderos, abogado y claim handler de Araya & Compañía Abogados

Es importante considerar que una interrupción del tratamiento no necesariamente implica un daño físico a la fruta. Del mismo modo, la existencia de un daño en destino no significa automáticamente que este haya sido causado por una desviación ocurrida durante el transporte. Por ello, será fundamental distinguir entre el deterioro físico de la mercancía y las demás consecuencias económicas que puedan derivarse de una interrupción del tratamiento.

En efecto, una interrupción del Cold Treatment puede generar pérdidas económicas significativas, incluso cuando la fruta no presenta daños físicos. El incumplimiento del protocolo fitosanitario puede motivar el rechazo de ingreso de la mercancía al país de destino, obligando a su reexportación o incluso destrucción. En estos escenarios, la pérdida comercial puede ser considerable, por lo que resultará fundamental determinar si el incumplimiento se produjo durante el período de custodia del transportista y establecer su relación causal con los perjuicios reclamados.

En este contexto, una reclamación con posibilidades de recuperación debe permitir reconstruir detalladamente la línea de tiempo de la carga. Para ello, será relevante conservar la evidencia generada antes del embarque, como los registros de consolidación y preenfriamiento; durante el tránsito, como los data loggers, registros de temperatura, reportes del contenedor y comunicaciones con la naviera; y en destino, mediante una inspección técnica o survey oportuno, fotografías, informes sobre el estado de los arándanos, liquidaciones de venta y demás documentos que permitan acreditar la pérdida.

Entonces, ¿quién debe responder por los daños? La respuesta dependerá de las circunstancias de cada caso. Será necesario analizar en qué momento ocurrió el evento, quién tenía la custodia de la carga, las obligaciones asumidas por cada interviniente, las condiciones del contrato de transporte y, especialmente, la relación entre el evento ocurrido y el perjuicio finalmente acreditado.

Desde una perspectiva jurídica, cuando las irregularidades que afectan el tratamiento ocurren durante el período de custodia del transportista marítimo, resulta fundamental examinar su eventual responsabilidad contractual. Bajo determinados regímenes internacionales, como las Reglas de Hamburgo, corresponde al transportista acreditar que adoptó las medidas razonablemente exigibles para evitar el hecho y sus consecuencias, siempre que concurran los presupuestos de responsabilidad aplicables.

Cuando existe un seguro de carga, también resulta fundamental revisar previamente las condiciones de la póliza, sus coberturas, exclusiones, límites y eventuales sublímites aplicables. Esta revisión no debería realizarse únicamente cuando ocurre el siniestro, sino idealmente antes del embarque, como parte de una adecuada gestión de riesgos.

Por ello, ante una interrupción del Cold Treatment, la rapidez en la reacción es fundamental: monitorear y conservar los registros de temperatura, notificar oportunamente a los intervinientes, coordinar una inspección en destino cuando corresponda y recopilar la mayor cantidad posible de antecedentes.

El Cold Treatment no debe comprenderse exclusivamente desde una perspectiva fitosanitaria. Para los exportadores de arándanos que deben cumplir con este procedimiento, también representa un riesgo que debe ser gestionado desde el transporte internacional y los seguros de carga.

En el comercio internacional de productos perecederos, una interrupción del Cold Treatment puede comprometer mucho más que la calidad de la fruta: puede determinar el destino comercial de todo un embarque. Identificar oportunamente las responsabilidades y preservar la evidencia resulta fundamental para proteger los intereses del exportador.

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