Da pena decirlo, pero una de las más sólidas y representativas organizaciones del sector está sumida en una especie de ping pong, por intereses personales de sus dirigentes. Estamos hablando de la Confederación Nacional Agraria, que desde la elección irregular del Bach. Víctor Maita Frisancho como presidente de aquélla, en mayo del 2021, está pasando por problemas dirigenciales, agravando la crisis de institucionalidad de los últimos años de gestión de Antolín Huáscar Flores, quien permaneció como presidente de esa organización por 16 años. Justamente, el problema radica ahí.
En su afán de no perder su cuota de poder en ese gremio para seguir mangoneando como se le pegue la gana; el cusqueño pone dirigencias afines con sus intereses personales.

Prueba de ello que en menos de un año se ha cambiado tres veces de dirigencia: La primera, la que presidió el Bach. Víctor Maita Frisancho, elegido en mayo del 2021, en medio de serios cuestionamientos e irregularidades por los que enfrenta un proceso judicial, y luego tras asumir la cartera del Midagri; le sucedió la Sra. Rosalía Clemente Tacza, quien, abrumada por todos los problemas por las que atraviesa la CNA convocó el 17 último a una Asamblea Nacional de la Directiva, resultando elegido el dirigente tumbesino Francisco Barreto Silva como nuevo presidente de ese gremio.
Sin embargo, algunos delegados y representantes de base, entre ellos, el Sr. Antolín Huáscar no reconocen el triunfo de Barreto y ha anunciado la convocatoria a una nueva asamblea para febrero próximo.
Según un dirigente, cuyo nombre nos reservamos para evitar represalias de quienes ahora están en el poder, tras la derrota del Sr. Manuel Víctor Norabuena Flores (FADA-Ancash) y supuestamente impuesto por Huáscar Flores, éste estaría armando una nueva plancha para postular en la próxima asamblea de delegados.
Se dice que Huáscar Flores sigue mangoneando en la CNA, incluso él habría prohibido el ingreso al Edificio Agrario (Jr. Santa Rosa (ex Miroquesada) N° 327, Lima 1) de los dirigentes y personal de gabinete de varias gremios agrarios, como si se tratara de su casa o chacra, acusándolos de infraternos.
En un Estado democrático esa conducta es inaceptable.
