Con el desarrollo de investigaciones en avena forrajera INIA 2000, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) inició el funcionamiento del Centro Experimental Sachabamba, ubicado en el distrito de Chiara, región Ayacucho, con el objetivo de incrementar la disponibilidad de material genético de alta calidad que permita elevar la productividad agraria de aproximadamente 9000 productores.
El proyecto de investigación tiene como finalidad determinar el nivel de adaptabilidad y rendimiento productivo de esta variedad de avena a una altitud de 3461 m s. n. m., así como su tolerancia frente a las principales plagas, entre otros parámetros técnicos. La información generada permitirá desarrollar procedimientos orientados a incrementar en un 40 % la disponibilidad de semillas de avena de alto valor para las familias agrícolas de la región.
La INIA 2000 es una variedad de avena forrajera desarrollada por el INIA que, debido a su alto valor genético, alcanza una productividad de hasta 80 toneladas de materia verde por hectárea. Se caracteriza por presentar una mayor proporción de hojas, que superan entre 10 % y 20 % en ancho y largo a las avenas convencionales, además de una mayor altura de planta, lo que se traduce en una superior producción de forraje para el ganado.
El Centro Experimental Sachabamba cuenta con 9 hectáreas de cultivos, donde el INIA, a través de la Estación Experimental Agraria Canaán, desarrollará proyectos de investigación orientados a la producción de semillas de alta calidad genética de avena forrajera, papa nativa biofortificada y quinua. Asimismo, se impulsará la generación de tecnologías agrarias, capacitaciones y paquetes de manejo agronómico en beneficio de los productores ayacuchanos.

Como parte de los proyectos previstos para el presente año, se contempla la instalación de material genético de papa nativa y quinua con el propósito de disponer de semillas básicas certificadas de alta calidad, lo que permitirá incrementar en un 60 % la productividad de las zonas agrarias de la región.
Las semillas de alta calidad genética de papa, quinua y avena forrajera que desarrolla el INIA se caracterizan por su tolerancia a las principales plagas que afectan a los cultivos, el incremento del rendimiento por hectárea, la reducción en el uso de pesticidas y la conservación de la fertilidad del suelo agrario. Además, ofrecen cultivos con altas concentraciones de minerales, antioxidantes, nutrientes, proteínas y vitaminas, contribuyendo de manera significativa a la seguridad alimentaria.
