El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) publicó el pronóstico de riesgo agroclimático para el cultivo de papa correspondiente al trimestre noviembre 2025–febrero 2026. Respecto a las precipitaciones, en la costa se esperan condiciones entre normales inferiores a normales, mientras que en la sierra se prevén condiciones entre inferiores a normales y superiores.
En tanto, las temperaturas máximas y mínimas, para la costa se esperan condiciones entre normales a normales superiores, y en la sierra se esperan condiciones entre normales a superiores.
Costa central y sur
Entre diciembre y febrero, las condiciones térmicas propias de verano incrementaran los factores de riesgo, repercutiendo en el comportamiento agronómico de las plantas, por lo que las decisiones de siembra se terminan temporalmente, debido al riesgo alto. Sin embargo, en las zonas de irrigación de la costa sur como Majes y La Joya (Arequipa), los sembríos continuarán su curso con niveles de riesgo medio, teniendo en cuenta la alta demanda hídrica y una mayor presión de plagas de la temporada.
Sierra norte
En diciembre, en la vertiente occidental, debido al descenso de lluvias previstas y el incremento de la temperatura, el nivel de riesgo incrementaría hasta medio, repercutiendo en el desarrollo de las plantaciones; así como, en ejecución de labores culturales, principalmente en las parcelas conducidas bajo secano.
Por otro lado, no se descartarían afectaciones por la presencia de eventos extremos localizados como granizadas en las zonas de mayor altitud y veranillos en zonas bajas, lo que podría incrementar los factores de riesgo. Por el contrario, en la vertiente oriental, se espera que las plantaciones desarrollen sus diferentes fases fenológicas en condiciones de humedad favorables; permitiendo la ejecución oportuna de labores agrícolas. Sin embargo, se mantendrán las probabilidades para la incidencia de enfermedades fitosanitarias asociadas a la alta humedad.
Para enero y febrero, las lluvias previstas de normales a superiores con respecto a su promedio climático promoverán el avance de la campaña agrícola, favoreciendo el crecimiento vegetativo, floración y tuberización del cultivo, por lo que los riesgos previstos predominarían entre medio y bajo; teniendo en cuenta que, en algunas localidades de la vertiente oriental la incidencia enfermedades fitosanitarias podrían incrementarse, debido a la alta humedad.
Sierra central
Para diciembre, en los sectores de la vertiente occidental, las lluvias escasas continuarán condicionando las actividades agrícolas y el normal crecimiento del cultivo, especialmente en los campos bajo secano, por lo que los riesgos podrían alcanzar hasta un nivel alto. Por el contrario, en los sectores de la vertiente oriental, los campos instalados continuarían su curso acorde a su temporada, ya que se prevé lluvias en torno a sus normales. Sin embargo, no se descartaría la incidencia de la “rancha”, “alternaría” y otras enfermedades asociadas a la alta humedad, así como afectaciones por la granizada y otros eventos extremos.
Para enero y febrero, las fases fenológicas como el crecimiento vegetativo, floración y tuberización serían favorecidas por la prevalencia de lluvias previstas de normales a superiores, siendo el nivel de riesgo entre medio y bajo; sin descartar afectaciones por la granizada, lluvias intensas, vientos fuertes, y por las enfermedades fitosanitarias.
Sierra sur y altiplano
En diciembre, las condiciones para el crecimiento de las plantaciones y la ejecución de las labores agrícolas se normalizarían, debido al incremento de las lluvias previstas, especialmente en la sierra sur oriental y el altiplano, por lo que los riesgos previstos fluctuarían entre bajo y medio. Sin embargo, en los sectores de la sierra sur occidental, los factores de riesgo prevalecerían entre medio y alto, debido a la persistencia de escasa humedad y días cálidos, lo que repercutiría en la ejecución oportuna de las labores agrícolas y el crecimiento y desarrollo normal de las plantas.
Para los meses de enero y febrero, las lluvias previstas de normales a superiores con respecto a su promedio histórico permitirían el avance de la campaña agrícola, promoviendo el crecimiento vegetativo, floración y tuberización de las plantaciones; así como la ejecución oportuna de labores de mantenimiento por lo que los riesgos previstos predominarían entre medio y bajo. Por otro lado, no se descartaría afectaciones por exceso de humedad, granizadas, nevadas y heladas, y la aparición de enfermedades fitosanitarias asociadas a la alta humedad.
