Prevención y acción ininterrumpida. La Autoridad Nacional del Agua (ANA) continúa desarrollando labores de limpieza y descolmatación en cauces de ríos y quebradas a nivel nacional, como parte de un trabajo preventivo sostenido que se ejecuta desde el año 2025. Desde enero del presente año hasta la fecha, estas acciones han permitido remover 672 986,26 metros cúbicos de sedimentos, equivalentes a 269 piscinas olímpicas, lo que evidencia la magnitud de las intervenciones realizadas para reducir el riesgo de inundaciones y desbordes.
Los trabajos se han priorizado en las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash y Lima, con especial énfasis en los principales ríos del norte del país, zonas históricamente afectadas por eventos climatológicos extremos, como el fenómeno de El Niño y el ciclón Yaku, donde la prevención resulta clave para la seguridad de la población.
Si bien la ANA es una entidad técnico-normativa y no ejecutora, los antecedentes de inundaciones que dejaron cientos de familias damnificadas en diversas regiones, principalmente en el norte, motivaron que, hacia finales de 2024, el Gobierno encargara a la institución la intervención en puntos críticos identificados a nivel nacional. La ANA respondió con trabajos permanentes de limpieza y descolmatación como parte de una estrategia integral de prevención.
“Estas intervenciones forman parte del compromiso permanente de la Autoridad Nacional del Agua con la protección de las familias peruanas. Trabajamos de manera preventiva para reducir riesgos y evitar que se repitan episodios lamentables que afectaron a cientos de familias. Como entidad adscrita al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, estas acciones también buscan resguardar las actividades productivas y los medios de vida de la población”, señaló el jefe de la ANA, José Musayón Ayala.
Las labores se realizan de manera anticipada y continua con alrededor de 100 unidades de maquinaria pesada de la institución, con el objetivo de disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones cercanas a ríos y quebradas, así como proteger la infraestructura hidráulica y salvaguardar la actividad agrícola.
De esta manera, la ANA refuerza su compromiso con la población y asegura la presencia del Estado en los territorios donde el riesgo de inundaciones es alto y recurrente, actuando de forma preventiva antes de que ocurran las emergencias.
