Piura. Una nueva organización de productores del valle del Chira se suma a la elaboración de sus propios bioinsumos. La Cooperativa Agraria Sol de Colán, ubicada en la provincia de Paita, puso en marcha una fábrica piloto para producir biofermentos enriquecidos y avanzar hacia la elaboración de compost mejorado y biochar inoculado con microorganismos.
La iniciativa permitirá atender 80 hectáreas de banano orgánico y beneficiar a 32 productores, quienes incorporarán estos insumos al manejo de sus parcelas, especialmente frente a los desafíos que enfrenta esta cadena productiva, entre ellos el Fusarium Raza 4 Tropical (Foc R4T).
“Para nosotros es algo muy importante porque vamos a poder fortalecer nuestros suelos y contrarrestar al fusarium. Estamos elaborando los bioinsumos y ya comenzamos a aplicarlos. Inicialmente era para 10 socios, pero hemos incorporado a todos, 32 en total”, informó Héctor Arévalo Balladares, presidente de la Cooperativa Agraria Sol de Colán.

Karlhos Quinde Rodríguez, gerente de proyectos de Cedepas Norte, señaló que la experiencia busca promover una participación más activa de los agricultores en el manejo de sus parcelas, mediante el desarrollo de capacidades para implementar innovaciones tecnológicas de bajo costo, con enfoque de economía circular. Estas prácticas contribuyen a mejorar la salud del suelo y favorecer cultivos más resilientes y sostenibles.
La puesta en marcha de esta fábrica piloto replica una experiencia que ya se desarrolla en la Cooperativa Agraria de Usuarios Río y Valle. Esta iniciativa demuestra que otras organizaciones pueden adoptar estos conocimientos y capacidades para avanzar hacia una mayor autonomía en el manejo de sus cultivos.

El proyecto se desarrolla en el marco de la iniciativa “Fortalecimiento de la Cadena de Banano Orgánico para Generar Valor Agregado en sus Productos y Procesos”, ejecutada por Cedepas Norte e impulsada por el Programa SeCompetitivo, con el apoyo de Suiza a través de su Cooperación Económica y la facilitación de Helvetas Perú.
El proceso contempla la elaboración de tres tipos de bioinsumos con funciones complementarias: los biofermentos enriquecidos, que mejoran la disponibilidad de nutrientes y estimulan la actividad microbiológica del suelo; el compost mejorado, que aporta materia orgánica y nutrientes, además de favorecer la actividad biológica; y el biochar inoculado con microorganismos, que contribuye a mejorar las propiedades físicas y químicas del suelo y proporciona un hábitat para los microorganismos.
