Con el respaldo técnico de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), se inició el proceso de evaluación de calidad de más de mil muestras de café en los distritos de Río Tambo, Mazamari y Pangoa, ubicados en la región Junín. Esta actividad fortalece la cadena productiva y abre nuevas oportunidades comerciales para las familias cafetaleras del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem).
Este análisis, realizado por un catador certificado Q Grader, permitirá identificar el potencial organoléptico de los granos, optimizar el rendimiento físico y perfeccionar la calidad en taza. A través de esta evaluación, se busca vincular a más productores al exigente mercado de cafés especiales, donde el aroma, la acidez, el cuerpo y el sabor definen el valor comercial.
“Siempre he escuchado que los cafés especiales se venden a buen precio, pero para determinar la calidad es necesario contar con profesionales. Hoy, gracias a estas evaluaciones, me he dado cuenta de que puedo mejorar la postcosecha y aspirar a mejores precios. Me siento más motivada para seguir aprendiendo”, expresó Noemi Cahuana Gallegos, caficultora del centro poblado Caná Edén, en Río Tambo.
Este trabajo es parte del modelo de intervención integral que promueve Devida para desvincular a más familias de la economía ilícita y acompañarlas en un camino sostenible. A través de su actividad café, se brinda asistencia técnica desde la instalación de plantaciones hasta el proceso de postcosecha, elevando la competitividad del grano cultivado en el Vraem.
Dato:
Como parte del fortalecimiento de capacidades, 60 jóvenes del Vraem —hijas e hijos de cafetaleros— culminaron el Curso Internacional de Especialización de Café, desarrollado gracias a una alianza entre Devida y la Municipalidad de Kimbiri. De este grupo, 20 continuarán su formación en el SENA de Colombia.
