Treinta familias de las comunidades nativas Tsiriari, José Gálvez y Cubantia, en la región Junín, fortalecen hoy su convivencia familiar gracias al Programa de Intervención con Familias en el Ámbito Rural, impulsado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida). Esta estrategia busca prevenir riesgos sociales y proteger a adolescentes mediante una crianza positiva.
Esta iniciativa pone en el centro el afecto, el diálogo y el respeto por las costumbres ancestrales como ejes de una vida comunitaria libre de violencia y riesgos sociales.
Profesionales en psicología de Devida trabajan directamente con madres, padres, hijas e hijos para mejorar la comunicación en el hogar, reconocer estilos de crianza y fomentar la resolución pacífica de conflictos. El objetivo es claro: dotar a las familias de herramientas para prevenir situaciones de violencia y proteger a los adolescentes frente a entornos de vulnerabilidad ligados al narcotráfico.

“Antes no creía que mostrar afecto fuera importante, pero ahora abrazo a mi hija todos los días, le digo que la quiero, y eso ha cambiado nuestra relación. Nos entendemos mejor y estamos más unidas”, afirmó con emoción Mery Ompiquiri Arias, sub jefa de la comunidad nativa Tsiriari.
La intervención, bajo el lema “Con amor y normas lograremos el buen vivir”, reafirma la importancia de revalorar los saberes ancestrales y las formas propias de convivencia. Desde el corazón del Vraem, esta estrategia construye esperanza en los hogares y reafirma que el trabajo de Devida permite desvincular a más familias del narcotráfico, ofreciéndoles entornos seguros y oportunidades de desarrollo.
Esta acción forma parte del enfoque integral de Devida para fortalecer el tejido social y construir una vida digna en zonas afectadas por el tráfico ilícito de drogas, apostando por la prevención y el desarrollo humano desde la base: la familia.
