El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) ha publicado el pronóstico de riesgo agroclimático para el cultivo de papa correspondiente al trimestre de enero a marzo de 2025. El análisis de escenarios climáticos indica que, en la costa centro y sur, las precipitaciones mostrarán una variabilidad entre normales inferiores y normales superiores.
En cuanto a las condiciones térmicas diurnas, se anticipan valores entre normales y superiores, mientras que las temperaturas nocturnas se mantendrán dentro de rangos normales.
En tanto, para la sierra, el pronóstico indica precipitaciones entre normales y superiores, complementadas por condiciones térmicas, tanto diurnas como nocturnas, que oscilarán entre normales y superiores.
Costa central
De enero a marzo, debido a las condiciones térmicas diurnas y nocturnas previstas se mantendrá un riesgo alto para el cultivo de papa, ya que es habitual una mayor incidencia de problemas fitosanitarios, baja tasa de acumulación de reservas (tuberización), alta de demanda hídrica, entre otros factores propios de la temporada.
Para las zonas de irrigación de la costa sur como Pampa de Majes, Santa Rita de Siguas y La Joya (Arequipa), ubicadas en torno a 1400 m s.n.m., no se descartaría que dichas condiciones térmicas de verano aunadas a la presencia de lluvias, generen un ambiente propicio para la incidencia de plagas y enfermedades (riesgo medio).
Sierra norte
Durante el mes de enero, en la vertiente oriental, las lluvias previstas de normales a superiores con respecto a su promedio climático y la prevalencia de temperaturas diurnas normales favorecerán el crecimiento vegetativo y la tuberización de las plantaciones, especialmente en los sistemas productivos bajo secano, por lo que se estiman un nivel de riesgo entre medio y bajo. Sin embargo, no se descartaría la aparición de enfermedades y plagas asociadas a la alta humedad y temperaturas cálidas, lo que incrementaría el riesgo, principalmente en parcelas que cuentan con un manejo agronómico deficiente.
Para las zonas de cuenca media de la vertiente occidental, el nivel de riesgo sería alto, debido a la previsión de lluvias de normales a inferiores.
Durante el mes de febrero, una disminución de lluvias previstas podría repercutir en las fases de floración y tuberización de los sembríos, lo que incrementaría los riesgos, especialmente en los predios conducidos bajo secano.
Asimismo, durante este periodo no se descartarían afectaciones por la ocurrencia de olas de calor, descensos bruscos de la temperatura nocturna, mayor incidencia de plagas, entre otros impactos. Durante el mes de marzo, se prevé la normalización de lluvias, hecho que favorecería el avance de la campaña agrícola 2024-2025.
Sierra central
Para el periodo enero-marzo, los factores de riesgo continuarían entre medio y bajo, debido a que se prevén lluvias de normales a superiores con respecto a su promedio histórico, lo que promoverá el avance de la campaña agrícola acorde a su temporada.
También se esperaría un ambiente propicio para la ejecución oportuna de las labores culturales, para contribuir mayor productividad; sin descartar, la incidencia de enfermedades fitosanitarias como la rancha, la alternaria y otras asociadas a la alta humedad, especialmente en la vertiente oriental. Asimismo, no se descartaría un incremento de afectaciones localizadas por la granizada, vientos fuertes, lluvias intensas y otros eventos extremos de corta duración, propios de la época. En estos casos, los riesgos podrían alcanzar hasta un nivel alto.
Sierra sur y altiplano
Para el altiplano, entre enero y marzo se esperaría un periodo favorable para el crecimiento vegetativo, floración y maduración de las plantaciones en curso, contribuyendo al avance de la campaña agrícola 2024-2025, por lo que se estima riesgos entre medio y bajo. Sin descartar afectaciones por factores fitosanitarios asociados a la alta humedad, especialmente en las zonas bajas y rivereñas.
Para las siembras adelantas de los valles interandinos y la circunlacustre, las lluvias previstas de febrero y marzo podrían impactar en las labores de cosecha y pérdida de tubérculos; en tanto que, en las zonas altoandinas se mantendrá los riesgos de afectación por la granizada, helada, veranillos y otros eventos extremos de corta duración.
Asimismo, para las zonas de menor altitud de la sierra sur occidental, debido a las lluvias previstas de normales a superiores con respecto a su promedio, no se descartaría una mayor presión de enfermedades asociadas a la alta humedad, lluvias intensas, granizadas y otros eventos extremos.
