Un empresario con experiencia en la gestión de gobierno regional, el Ing. Fernando Cillóniz Benavides, aspira a centrar el debate agrario en dos problemas estructurales: agua y carreteras. “Si hay agua, las tierras producen”, dice Cillóniz. “Y si hay carreteras para sacar la producción, los agricultores estarán agradecidos”.
- No deja de tener razón. En el actual desgobierno, casi todo está inmerso en la corrupción. Nada funciona sino a favor de la familia presidencial o a los amigos de otras instancias del poder.
- No existe un orden de prioridades públicas. Carecemos de un plan de gobierno predictible. Se anuncian “grandes transformaciones y revoluciones” que nunca llegan, como es el caso de la segunda reforma agraria.
- Los gremios de productores, partidos políticos, congresistas, funcionarios públicos, comunidad universitaria, deben ponerse de acuerdo en ejecutar un plan agrario, por lo menos, para cinco años.
- Hay un buen comienzo, agua y carreteras. Y eso significa, construir qochas, microrreservorios, integración de lagunas, zanjas de infiltración, represas, lagos artificiales, exploración y explotación de aguas subterráneas, complementando con actividades de forestación y reforestación en cabeceras de cuenca, es decir, siembra y cosecha de agua. En tal sentido, debemos mirar y tomar como ejemplo lo que está haciendo el gobierno regional de La Libertad, que en casi 4 años ha construido 10,500 reservorios y en lo que resta del año hará instalar 48 qochas.
- En el Perú se puede producir todo. Lo que faltan son caminos, carreteras, puentes, puertos, aeropuertos, vías férreas, transporte de carga pesada y embarcaciones para movilizar la producción.
- El presidente Francisco Sagasti dejó todo expedito para la construcción (con tecnología francesa) de la nueva carretera central, utilizando la ruta de Cieneguilla. Castillo prefiere azuzar a los sindicatos contra las fuerzas del orden y contra las empresas privadas, antes que resolver ese infernal problema de unir, a través de una vía confiable, la ruta entre Lima y Pucallpa.
- Un país admirado por la variedad de su producción agraria; por su enorme biodiversidad; la excelencia de sus exportaciones —frutícolas, granos, hortícolas, pesqueras—; hoy se encuentra, según la FAO, entre los más vulnerables de Sudamérica, y con amenaza de padecer una extensa hambruna.
- El dinero que el gobierno reparte en bonos y con criterios partidistas, no alcanza ni para sustentar las ollas comunes, pero sí para beneficiar con obras millonarias, que nunca se harán, a los amigos de Palacio de Gobierno, Congreso de la República y otras instancias del poder.
- Obras iniciadas por diferentes gobiernos: carreteras, puertos, distribución de energía, petróleo, gas, hospitales, colegios, proyectos de irrigación, trenes, están paralizadas mientras sus “ejecutores” exigen ampliaciones del presupuesto y adendas, presionando con larguísimos procesos judiciales, donde ganan abogados, secretarios, funcionarios judiciales, fiscales, magistrados, hasta que finalmente llega la bolsa con dinero salvador; o, décadas por medio, se abandonan los proyectos y los equipos adquiridos se corroen en los almacenes públicos… O se incendian.
- ¿Era tan urgente que Pedro Castillo citara a Lima el año pasado al más alto directivo de Telefónica de España? ¿Quería cobrar él mismo los adeudos?
- No, pues, el agro necesita construir pequeñas represas como las hace la región de La Libertad; producir para el consumo interno y salir al exterior a colocar sus excedentes; elevar la producción de maíz amarillo duro; masificar el riego tecnificado, así como refrescar genéticamente su ganadería; para eso hay que trabajar limpiamente –
(Julián Cortez Sánchez)
