El proyecto de crianza de abejas nativas sin aguijón en comunidades asháninkas del distrito de Río Tambo, en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), avanza en su implementación con resultados orientados al fortalecimiento de capacidades productivas y a la conservación de la biodiversidad en territorios indígenas.
La iniciativa es impulsada en articulación con la Central Asháninka del Río Tambo y cuenta con financiamiento de Profonanpe y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), mientras que la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) brinda acompañamiento técnico a 16 familias de las comunidades nativas Anapate y Cheni, beneficiarias de este proceso.

La intervención se desarrolla en zonas de alta biodiversidad, como la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal Asháninka y el ámbito del Parque Nacional Otishi, donde se promueve el aprovechamiento sostenible de recursos del bosque con enfoque de conservación.
Como parte de los avances, se proyecta incrementar la producción anual de miel de 60 a 160 kilogramos, lo que contribuirá a mejorar los ingresos de las familias. Asimismo, se vienen implementando prácticas como el trasiego de colonias, la instalación de colmenas tecnificadas y la extracción de miel, polen y otros derivados, fortaleciendo el manejo sostenible de las abejas nativas.
“Este trabajo conjunto ha sido fundamental para comprender la forma de vida y fortalecer las capacidades de las familias asháninkas. El acompañamiento técnico permite mejorar las prácticas respetando la identidad de las familias beneficiarias”, señaló Napoleón Velarde Veli, gerente de la Cooperativa Asháninka Kemito Sankori.
La intervención incorpora un enfoque intercultural y de género, considerando que el 56 % de las familias beneficiarias son lideradas por mujeres. Este proceso promueve la revalorización de conocimientos ancestrales y contribuye a generar alternativas sostenibles frente a actividades ilícitas, en equilibrio con el entorno natural.
