La principal actividad económica de Puno es la ganadería, pero también la agricultura. Dentro de ese marco, destaca el cultivo de quinua como producción primaria, sin valor agregado.
La región política de Puno es el mayor productor de quinua y concentra cerca del 44 % de la producción nacional, con alrededor de 29,000 hectáreas. El boom de las exportaciones de este milenario cultivo andino ha generado mayor interés entre los agricultores puneños, que han visto en este grano una formidable alternativa de desarrollo económico, combatir la desnutrición y garantizar la seguridad alimentaria, en razón de su gran versatilidad agronómica y su extraordinario valor nutricional.
Para participar en el concierto exportador del grano andino, con el apoyo financiero de la cooperación alemana, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) puso en marcha el Proyecto “Mejora de la seguridad alimentaria y promoción de prácticas agrícolas sostenibles de productos andinos para productores del distrito de Caminaca-Puno-Perú”, en la provincia de Azángaro, en enero del 2018, en beneficio de 400 pequeños agricultores de 18 comunidades de ese distrito.

Asociatividad, la clave
Una de las primeras estrategias que implementó el proyecto para lograr la sostenibilidad y el éxito del mismo fue promover la asociatividad de 300 productores, en torno a la Cooperativa Agroindustrial Sur Andino (CAS), lo que ha facilitado el acceso de sus productos a los mercados nacional, regional y local —y con proyección al mercado externo— mejorando sus ingresos económicos.
El segundo paso fue la capacitación de los miembros de la CAS, lo que garantizará la sostenibilidad del proyecto en el tiempo y espacio. Los pequeños productores de quinua de esa cooperativa recibieron adiestramiento —a través de cursos, talleres y pasantías organizados por ADRA— en fortalecimiento organizacional, la selección y producción de semillas mejoradas, para elevar la baja productividad, debido al uso de semillas de mala calidad y la escasez de semillas de buena calidad o certificadas.
Aunque el proyecto llegó a su fin, los socios de la CAS cuentan con el apoyo de la municipalidad distrital de Caminaca, la Agencia Agraria San Román, el Senasa-Puno, la Estación Experimental Agraria “Illpa Puno” del INIA, Sierra y Selva Exportadora, entre otras instituciones, para afianzar sus capacidades como como productores, empresarios y dirigentes y ayudarles a volar con sus propias alas.

Uso de semillas certificadas y buenas prácticas agrícolas
Para resolver el problema de la escasez de semillas certificadas, ADRA apoyó la instalación de tres hectáreas de semilleros de quinua en Caminaca, que cuentan con la certificación del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) y que son conducidos por tres productores y que abastecen a los socios de la CAS.
Luego de ello vino la capacitación de los miembros de la CAS en buenas prácticas agrícolas (BPA), con miras a lograr la certificación orgánica, en abril entrante, luego de tres años que dura todo el proceso, y la Certificación de Comercio Justo, que obtuvieron en enero del presente año. Estas dos certificaciones les permitirán el acceso a nichos especiales de mercado en el país y en el extranjero.
El uso de semillas certificadas y la aplicación de buenas prácticas agrícolas aseguran buenas cosechas y granos de calidad, con los cuales los productores del ramo han superado el promedio local de rendimiento en quinua: pasando de 741 kilogramos por hectárea a más de 988 kg/ha en la actualidad, es decir, un incremento del 33 % en la productividad del cultivo.
Quinua con valor agregado
Si bien es cierto que se logró mejoras en la cadena productiva de la quinua, faltaba un componente: la industrialización de la quinua para llegar al mercado con productos con valor agregado, incluso para obtener mayor rentabilidad del cultivo.
Para ese fin, se repotenció la planta procesadora de la municipalidad distrital de Caminaca, que permanecía inoperante desde hace varios años, con equipos modernos, con el apoyo de la cooperación alemana.
Utilizando esa infraestructura, los socios de la CAS producen quinua perlada, hojuelas y harina de quinua, que comercializan a granel y envasados en los mercados local, regional y extra regionales, con la marca “Quinuanchis”. Tan pronto obtengan la certificación orgánica, ellos se proyectan ingresar con sus productos con valor agregado a nichos especiales de mercado en el país y en el exterior.
Seguridad alimentaria
Si bien es cierto, el principal objetivo del proyecto fue mejorar la producción de quinua y cañihua y consecuentemente, mejorar los ingresos económicos de los productores beneficiarios, la seguridad alimentaria local también fue un aspecto importante que se consideró como parte del proyecto.
Por lo mismo, del total de su producción, ellos destinan hasta el 28.4 % de la cosecha de quinua y hasta el 35 % de cañihua al autoconsumo, como parte de la estrategia de garantizar una buena alimentación de la población de Caminaca. Esa decisión fue el resultado de una intensa campaña de promoción y sensibilización sobre las propiedades funcionales y nutraceúticas de esos granos andinos que impulsaron en ese distrito, el puesto de salud de Caminaca, la Agencia Agraria San Román, la Universidad Peruana Unión de Juliaca y la municipalidad distrital de Caminaca.
Al llegar a su fin el proyecto, se puede decir que el arduo trabajo desplegado en la promoción de la quinua y la cañihua en el plano local, regional y nacional tuvo el resultado esperado, que se refleja en el mayor consumo de esos granos por la población en pro de una mejor alimentación y la reducción de los índices de desnutrición.
Incluso durante la emergencia sanitaria por el covid-19 y con base en principios de solidaridad, ADRA distribuyó 2,000 kilos de hojuela de quinua a 400 beneficiarios del proyecto. La ayuda brindada por los patrocinadores del proyecto fue de gran impacto para los productores.

Empoderamiento femenino
En el Perú las mujeres proveen el 70 % de los alimentos, por lo que resulta crucial empoderarlas y facilitarles las herramientas necesarias para contribuir a su desarrollo.
Consciente de esa realidad y sabiendo que las mujeres son agentes del cambio en la lucha contra la pobreza rural y para garantizar la seguridad alimentaria, ADRA promovió la participación de 205 damas en el proyecto, quienes recibieron capacitación para asumir posiciones de liderazgo en sus comunidades y su organización, a través de cuatro talleres y 12 sesiones de mentoría con estudiantes de Psicología de la Universidad Peruana Unión de Juliaca, que les ha permitido mejorar su autoestima y sus competencias, desarrollar habilidades cognitivas y crecer como personas.
Actualmente ellas participan en el programa educativo sobre igualdad de género (liderazgo, género y derechos). Incluso, algunas de ellas, como la Sra. Adela Cruza, además de mejorar sus técnicas de producción, que le han permitido duplicar su cosecha de quinua, pasando de 400 a 800 kilogramos en su parcela de Camicana, sino también se ha empoderado como hábil y responsable dirigente de la CAS, donde ocupa el cargo de tesorera.
Riego tecnificado
Uno de los problemas en las zonas de secano como Caminaca, es la constante amenaza del cambio climático, que padece severas heladas, granizadas y preocupantes sequías, que provocan grandes pérdidas en las cosechas (y mortandad de animales), poniendo en riesgo a la economía de los productores agrarios y la seguridad alimentaria de la población.
Por ello, con el fin de promover la agricultura sostenible entre los productores del distrito de Caminaca y garantizar la seguridad alimentaria local, ADRA construyó un reservorio, además de poner en marcha un pozo tubular con energía solar para implementar un proyecto-piloto de sistema de riego tecnificado para la producción de alfalfa. Estas obras han permitido incrementar la producción de forrajes para los animales, que ahora rinden mayor cantidad de leche y carne. Además, distribuyó tres máquinas trilladoras para optimizar la cosecha y reducir pérdidas por la cosecha manual.
La crianza de alpacas y ovinos es la principal actividad económica de Caminaca, esa entidad de promoción implementó medidas para mejorar el acopio de heno, a partir de avena forrajera, además de construir cobertizos para el ganado y mejorar los almacenes familiares, todo ello con el financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ), ADRA-Alemania y ADRA-Perú.
Objetivos y metas
El Proyecto “Mejora de la seguridad alimentaria y promoción de prácticas agrícolas sostenibles de productos andinos para productores del distrito de Caminaca-Puno-Perú”, comenzó en enero 2018 y culminó en enero del presente año, beneficiando a 400 pequeños productores de quinua y cañihua quienes vienen mejorando sus ingresos económicos y la calidad de vida, con el incremento de la producción de esos granos andinos, la implementación de una planta procesadora, que les permite producir y comercializar productos con valor agregado, con la marca “Quinuanchis”.
Aunque la pandemia de la covid-19 retrasó algunas actividades, como el proceso de certificación de Comercio Justo y orgánica, se puede decir que ha cumplido sus metas y objetivos, reseñados anteriormente.
Con base en los avances y logros del proyecto ha fijado las bases sólidas para futuros proyectos sostenibles y de autorrealizaciones de los pequeños productores agrarios en sus propios lugares.
Por lo consiguiente, el modelo y los primeros frutos de esta experiencia señera también están disponibles para ser replicados en otras áreas de la región andina, con el fin de erradicar la pobreza haciendo empresa.
Quienes deseen replicar esta experiencia y comprar los productos de la Cooperativa Agroindustrial Sur Andino Caminaca deben contactarse vía correo electrónico: ventas@quinuanchis.com o visitar su página web: www.quinuanchis.com
